El Directorio de Petroecuador oficializó la designación de Sebastián Maag Pardo como nuevo Gerente General Subrogante de la principal empresa pública nacional. El funcionario reemplaza a María Daniela Conde Cajas, quien presentó su renuncia irrevocable tras permanecer apenas cuatro meses al frente de la entidad.

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La inestabilidad administrativa en la industria hidrocarburífera ecuatoriana suma un nuevo capítulo con el cambio de mando dentro de la empresa estatal petrolera. Sebastián Maag Pardo asume el cargo con el desafío de estabilizar una institución que ha tenido nueve gerentes durante la actual administración gubernamental.

El nuevo directivo llega a la oficina principal tras la salida de su antecesora, quien ocupó el puesto solamente un semestre. El actual gerente posee una formación académica en Relaciones Internacionales y Economía, obtenida específicamente en la reconocida institución The George Washington University.

Perfil técnico y trayectoria internacional

Maag Pardo cuenta con una trayectoria destacada en el asesoramiento de proyectos estratégicos de infraestructura de gas y gas natural licuado en la región. Además, el funcionario trabajó como asociado de investigación en Washington para organismos internacionales de alto nivel como el influyente Centro para la Energía. 

Su paso por firmas consultoras globales le permitió asesorar a gobiernos extranjeros y fondos de inversión en el ámbito de estrategias corporativas. El nuevo gerente también desempeñó funciones clave en la estructuración de procesos de asociatividad para fomentar la inversión privada en generación eléctrica.

Durante el año anterior, el ejecutivo ocupó la jefatura corporativa de desarrollo de negocios en la Corporación Eléctrica del Ecuador para atraer capitales externos. Asimismo, su perfil profesional destaca por la gestión de la cadena de valor en mercados hidrocarburíferos de México, la Unión Europea y Estados Unidos. 

La empresa informó que el compromiso de Maag Pardo se centrará en el fortalecimiento inmediato de la producción nacional de crudo. La experiencia acumulada en el sector minero y energético regional servirá como base para la toma de decisiones urgentes en la planificación estratégica.

Crisis operativa y baja producción

La petrolera estatal cerró el ciclo fiscal de 2025 con cifras alarmantes que reflejan una caída marcada tanto en petróleo como en combustibles. Adicionalmente, el funcionamiento de la Refinería de Esmeraldas representa uno de los problemas más complejos debido a constantes incendios y paralizaciones de actividades industriales.

Por esta razón, la falta de ejecución en obras de infraestructura vitales, como el nuevo trazado del Oleoducto Transecuatoriano, compromete la logística estatal. La erosión regresiva en la zona amazónica amenaza constantemente la integridad de la tubería principal que transporta el recurso hacia la costa nacional. Estos factores externos e internos han generado un escenario de vulnerabilidad económica que requiere la atención prioritaria de la nueva gerencia subrogante.

El déficit en la inversión de proyectos estratégicos impide que la empresa recupere los niveles óptimos de extracción que el país requiere actualmente. Por otra parte, la inestabilidad en la dirección general dificulta el seguimiento a largo plazo de los planes de contingencia para la infraestructura. En este sentido, la nueva autoridad deberá gestionar la crisis de mantenimiento que afecta directamente a las plantas de refinación y centros operativos. 

Desafíos para el cierre de gestión

El contexto actual obliga a Petroecuador a buscar soluciones rápidas para el transporte de crudo ante el fenómeno de la erosión del río. De igual forma, la administración debe garantizar la transparencia en los procesos de licitación para la modernización de los sistemas de refinación interna.

El país requiere que la estatal petrolera recupere su rol como el principal motor de la economía nacional mediante una gestión técnica impecable.