Ahorrar mientras se enfrentan deudas grandes se ha convertido en uno de los principales desafíos para los hogares con alta carga financiera. Créditos hipotecarios, préstamos personales, tarjetas de crédito y obligaciones educativas absorben gran parte del ingreso mensual, reduciendo la capacidad de guardar dinero. Sin embargo, la economista María Dolores Hernández señala que es viable mantener un ahorro mínimo viable es clave para evitar un mayor deterioro financiero.

El concepto de ahorro mínimo viable se refiere a la cantidad más baja de dinero que una familia puede guardar de forma constante, es decir, sin comprometer el pago puntual de sus deudas ni los gastos esenciales. "No se trata de acumular grandes sumas, sino de preservar el hábito del ahorro como una herramienta de estabilidad económica", explica Hernández.

Ahorro mínimo viable: un enfoque preventivo

Según la economista guardar entre el 1% y el 5 % del ingreso mensual puede considerarse un ahorro mínimo viable en contextos de endeudamiento elevado. Este porcentaje permite crear una reserva básica que funciona como colchón ante gastos imprevistos, como emergencias médicas o reparaciones urgentes, agrega. 

Hernández señala que los hogares que mantienen algún nivel de ahorro, aunque sea reducido, tienen menor probabilidad de recurrir a nuevos créditos ante situaciones inesperadas. "Esto evita el aumento del endeudamiento y la presión sobre el presupuesto mensual", dice.

Prioridades financieras en contextos de deuda alta

En escenarios de deudas grandes, la prioridad suele centrarse en cumplir con las obligaciones para evitar intereses moratorios y afectaciones al historial crediticio. No obstante, la economista recomienda destinar una parte fija del ingreso al ahorro, por pequeña que sea, antes de distribuir el resto entre gastos y deudas.

"Este enfoque busca equilibrar dos objetivos: reducir la deuda y fortalecer la resiliencia financiera del hogar", explica. La constancia, más que el monto, es considerada un factor determinante para que el ahorro cumpla su función a largo plazo, añade.

Métodos para definir el monto de ahorro

Una práctica común es calcular el ahorro como un gasto más dentro del presupuesto mensual. Para ello, se identifican primero los gastos básicos —alimentación, vivienda, servicios y transporte— y luego las cuotas de deuda. El remanente, aunque limitado, puede dividirse entre ahorro y gastos variables.

Otra estrategia utilizada es el microahorro, que consiste en guardar pequeñas cantidades de dinero de forma semanal o diaria. Redondeos de pagos, eliminación de gastos menores recurrentes y separación de monedas o transferencias automáticas son mecanismos aplicados en hogares con ingresos ajustados.

El rol del fondo de emergencia

El ahorro mínimo viable suele destinarse inicialmente a la creación de un fondo de emergencia básico, cuyo objetivo no es cubrir largos periodos sin ingresos, sino responder a imprevistos inmediatos. Hernández señala que contar con el equivalente a un mes de gastos esenciales ya representa un avance significativo para familias altamente endeudadas.

Este fondo permite evitar el uso de tarjetas de crédito u otros préstamos ante contingencias, lo que contribuye a estabilizar el proceso de pago de deudas grandes.

Ajustes y revisiones periódicas

Los expertos recomiendan revisar el monto de ahorro cada seis meses o cuando cambian las condiciones financieras del hogar. Incrementos de ingresos, reducción de deudas o refinanciamientos pueden permitir aumentar gradualmente el porcentaje destinado al ahorro.

Asimismo, la renegociación de deudas con entidades financieras puede liberar flujo de efectivo, facilitando el fortalecimiento del ahorro sin afectar la capacidad de pago.