El hospital Al Awda, ubicado en el norte de la Franja de Gaza, suspendió la mayoría de sus servicios esta semana tras quedarse sin combustible para sus generadores, en un contexto de restricciones a la ayuda humanitaria, nuevos ataques y un alto el fuego cuya aplicación sigue siendo parcial.
Un hospital sin electricidad en medio de la tregua
El hospital Al Awda informó que el combustible necesario para operar sus generadores de respaldo alcanzó un nivel crítico, lo que obligó a detener la atención en varios departamentos. Solo se mantienen activos los servicios de emergencias y maternidad, con el objetivo de preservar la atención vital mínima.
El director del centro, Ahmed Muhanna, declaró a Al Jazeera que el personal tuvo que suspender la mayoría de los servicios “con el corazón apesadumbrado”, ante la imposibilidad de garantizar atención segura sin electricidad constante.
En un comunicado oficial, la institución advirtió que la situación puede tener consecuencias graves, especialmente para pacientes que requieren cirugías urgentes o tratamientos especializados, y pidió la intervención inmediata de organismos internacionales.
Incumplimientos en el ingreso de ayuda humanitaria
Tras meses de bloqueo casi total de bienes esenciales, el acuerdo de alto el fuego del 10 de octubre estableció que Israel permitiría el ingreso diario de 600 camiones de ayuda humanitaria, incluidos alimentos, suministros médicos y combustible.
Sin embargo, datos oficiales indican que hasta ahora solo han ingresado 17.819 camiones, frente a los 42.800 previstos. En el caso del combustible, la brecha es aún mayor: 394 camiones de los 3.650 acordados, equivalente a apenas el 10% del volumen pactado, según la Oficina de Medios de Gaza. Esta escasez afecta directamente el funcionamiento de hospitales, plantas de agua, ambulancias y otros servicios esenciales en el enclave.
Colapso del sistema sanitario en Gaza
El director general del Ministerio de Salud de Gaza, Munir Al-Barsh, afirmó que el sistema sanitario enfrenta una escasez generalizada de medicamentos y suministros médicos, especialmente insumos quirúrgicos.
Según precisó, casi tres cuartas partes de los insumos esenciales siguen sin estar disponibles. Faltan anestésicos, soluciones médicas, gasas y suministros para diálisis. Al-Barsh calificó la situación hospitalaria como “trágica y horrorosa” y advirtió que se trata de la emergencia sanitaria más grave en al menos 30 años.
En los últimos meses, los bombardeos provocaron el cierre total o parcial de la mayoría de los hospitales y centros de salud. A fines de septiembre, fuerzas israelíes atacaron la entrada del hospital Al Awda, dejando a varios trabajadores heridos, según reportes médicos.
Tensiones políticas y nuevas violaciones de la tregua
En este contexto, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reiteró que Israel “nunca se irá” de Gaza, anunciando la creación de zonas de seguridad y la posible construcción de asentamientos, considerados ilegales por el derecho internacional.
Estas declaraciones generan incertidumbre sobre la implementación de las siguientes fases del alto el fuego, que contempla la retirada total del ejército israelí del enclave, una condición exigida por Hamás. Mientras tanto, fuentes médicas informaron que un palestino murió y varios resultaron heridos en un ataque con dron israelí en Beit Lahia, en el norte de Gaza, en una nueva violación de la tregua.
Recuperación de cuerpos y restricciones a ONG
La Defensa Civil de Gaza recuperó recientemente 25 cuerpos de entre los escombros en Jan Yunis, entre ellos el de la periodista Heba al Abadla, fallecida en ataques ocurridos en enero de 2024. Las labores se realizan con equipos limitados, debido a la prohibición del ingreso de maquinaria pesada. Desde octubre de 2023, la ofensiva israelí ha dejado más de 71.000 muertos y al menos 171.000 heridos, según cifras oficiales.
Además, nuevas normas de registro impuestas por Israel a ONG internacionales podrían impedir que organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) operen en Gaza a partir de 2026. MSF advierte que esta medida pondría en riesgo la atención médica de casi medio millón de personas, a las que actualmente asiste mediante hospitales, centros de salud y hospitales de campaña. (10).
