El 24 de agosto de 2001, el piloto canadiense Robert Piché y su primer oficial, Dirk de Jager, lograron salvar la vida de 306 personas a bordo del vuelo 236 de Air Transat. Lo hicieron mediante un planeo de emergencia sin precedentes sobre el océano Atlántico debido a un fallo total de motores motivado por una fuga de combustible, finalizando con un exitoso aterrizaje en la base militar de Lajes, en las islas Azores.
La aeronave involucrada, un Airbus A330 que cubría la ruta transatlántica entre las ciudades de Toronto y Lisboa, sufrió una ruptura estructural en una tubería de combustible aproximadamente cuatro horas después de su despegue, mientras se encontraba en su nivel de crucero a 39 mil pies (11 kilómetros) de altura.
Tras el progresivo agotamiento del carburante, ambos motores se apagaron de forma consecutiva, transformando al avión comercial en un planeador de gran envergadura en condiciones nocturnas. Con una tasa de descenso registrada de 2 mil pies (60 metros) por minuto, la tripulación técnica determinó que la aeronave disponía de un margen de tiempo estimado en 15 minutos antes de verse obligada a efectuar un amerizaje forzoso en el océano Atlántico, maniobra considerada de alta siniestralidad.
Piloto planeó durante 15 minutos, algo nunca visto
La base aérea de Lajes, un aeródromo militar situado en el archipiélago portugués de las Azores, se identificó como el único punto alternativo accesible dentro del rango aerodinámico residual del aparato. La formación inicial del capitán Robert Piché como piloto en regiones rurales y remotas de Quebec, donde adquirió destrezas específicas en el control de planeadores y en operaciones bajo condiciones meteorológicas adversas, resultó determinante para la estabilización de la aeronave desprovista de tracción motriz.
Al mismo tiempo, el primer oficial Dirk de Jager asumió la gestión de los sistemas de emergencia de la cabina y la ejecución continua de los cálculos de planeo necesarios para aproximarse a la pista. El Airbus A330 interceptó la trayectoria final de la base militar con exceso de altitud y velocidad.
Para corregir el perfil de aproximación sin desestabilizar la estructura, el comandante ejecutó una maniobra combinada consistente en un giro completo de 360 grados y múltiples virajes en forma de "S". La maniobra permitió reducir la energía cinética y la altitud antes del contacto con la pista, logrando planear la aeronave durante un trayecto de 75 millas (121 kilómetros).
Reventón ocho neumáticos del tren de aterrizaje al tocar la pista
El aterrizaje se produjo a una velocidad aproximada de 200 nudos (370 kilómetros por hora), un registro muy superior a los parámetros ordinarios. La intensidad del frenado de emergencia provocó la deflagración y reventón de ocho neumáticos del tren de aterrizaje. El desalojo posterior confirmó la supervivencia de los 306 ocupantes, consolidando este evento como el planeo más extenso documentado en la historia de la aviación civil comercial.
La investigación técnica posterior concluyó que la fuga de combustible se originó por una deficiencia en los procesos de mantenimiento de la aerolínea, al haberse instalado una pieza incorrecta en el sistema motor.
No obstante, el informe oficial determinó una responsabilidad parcial de la tripulación en el agravamiento inicial del incidente, al confundir la pérdida de carburante con un desequilibrio de tanques y activar los sistemas de transferencia de combustible. Pese a ello, ambos aviadores fueron galardonados con el prestigioso premio Superior Airmanship Award en reconocimiento a la resolución de la crisis.
Pasó 16 meses en prisión por vuelos de contrabando
El escrutinio mediático derivado del siniestro expuso públicamente los antecedentes penales de Robert Piché, quien en 1983 había cumplido una condena de 16 meses de prisión en Estados Unidos por vuelos de contrabando tras el cese de operaciones de su anterior empleador.
Piché, que había obtenido un perdón oficial antes de ser contratado por Air Transat en 1995, se retiró temporalmente del foco público antes de reincorporarse de forma definitiva a sus funciones comerciales. El piloto continuó su carrera en la misma aerolínea durante 16 años adicionales y constituyó una organización benéfica orientada a la reinserción social y el apoyo a personas en situaciones de vulnerabilidad análogas a su pasado.
Su trayectoria profesional concluyó formalmente el 12 de octubre de 2017 con la realización de un vuelo panorámico de despedida sobre la provincia de Quebec, cuyos ingresos de taquilla se transfirieron de manera íntegra a los fondos de su fundación social.

