Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil, salió este viernes del hospital tras ingresado por una bronconeumonía bacteriana y llegó ya a su casa de Brasilia, donde pasará al menos 90 días bajo arresto domiciliario humanitario para terminar de recuperarse.
El brasileño Bolsonaro estuvo en cuidado intensivos
Bolsonaro salió del Hospital DF de Brasilia, donde permaneció diez días en una unidad de cuidados intensivos de los catorce días que estuvo ingresado.
A partir de ahora pasará los próximos tres meses en su casa del barrio de Jardim Botanico, una vez el Tribunal Supremo le concedió el favor penitenciario.
Debe cumplir con medidas cautelares
En diciembre de 2025, Bolsonaro fue trasladado a un área especial de la cárcel de Papuda tras infringir varias veces las medidas cautelares de su arresto domiciliario en el marco de la condena de más de 27 años de prisión en su contra por su participación en el intento de golpe de Estado de 2022.
La flexibilización de su condena está sujeta a varias medidas cautelares que en caso de infringir supondrían su entrada de nuevo en la cárcel. Entre ellas, tiene prohibido utilizar el teléfono móvil u otros dispositivos electrónicos que le permitan contacto con el exterior de manera directa o por terceras personas.
Bolsonaro no tendrá permitido el acceso a redes sociales, grabar vídeos o audios y difundirlos, y deberá portar en todo momento una tobillera electrónica. El perímetro por el que podrá moverse queda limitado a su domicilio.
Si podrá recibir visitas de familiares autorizados, entre ellos sus hijos Flávio, Carlos y Renan, y de sus abogados, según días y horas establecidas. Asimismo podrá ser atendido por su equipo médico.
La salud frágil de Bolsonaro
Desde el atentado sufrido en septiembre de 2018, cuando fue apuñalado ela salud de Jair Bolsonaro ha estado marcada por una fragilidad crónica en su sistema digestivo.
Aquella puñalada le provocó perforaciones en el intestino delgado y una lesión en una vena abdominal que derivó en múltiples cirugías de urgencia (al menos seis desde entonces) para tratar adherencias y obstrucciones intestinales.
Estos episodios le han causado hospitalizaciones recurrentes, algunas acompañadas de cuadros de hipo crónico y vómitos debido al mal funcionamiento gástrico. Durante su presidencia y posterior encarcelamiento en 2025, su estado se complicó con una hernia inguinal y problemas hepáticos.
Más recientemente, su estancia en prisión agravó su condición; en 2026 sufrió un traumatismo craneal por una caída tras una convulsión en su celda y, finalmente, una bronconeumonía bacteriana bilateral, por la que acaba de salir del hospital.

