La muerte de 72 tigres en dos parques turísticos del norte de Tailandia ha generado preocupación, aunque las autoridades descartan riesgos para la salud humana. Tras los análisis correspondientes se confirmó que la causa de las muertes fue un brote de moquillo canino, un virus que no se transmite a las personas, pero que es más común que se registren casos en canes y no en felinos.
Funcionarios del Departamento de Desarrollo Ganadero y de la Oficina Regional de Ganadería de Chiang Mai afirmaron el martes que las muertes no se debieron a gripe aviar, como se había especulado inicialmente. Las necropsias realizadas a los cadáveres de los tigres detectaron material genético del virus del moquillo canino, junto con infecciones bacterianas secundarias, sin presencia de influenza aviar tipo A.
Autopsias a los cuerpos de los tigres
Los felinos afectados pertenecen a dos instalaciones de Tiger Kingdom, un popular atractivo turístico donde los visitantes interactúan con tigres, ubicadas en los distritos de Mae Taeng y Mae Rim, en la provincia de Chiang Mai. De acuerdo con reportes oficiales, las muertes ocurrieron entre el 8 y el 18 de febrero de 2026, en un periodo de aproximadamente 10 días.
Se registraron 51 fallecimientos en el sitio de Mae Taeng y 21 en Mae Rim, de un total aproximado de 246 tigres que albergaban ambas instalaciones antes del brote. Un veterinario local consultado señaló la necesidad de investigar a fondo las causas, ante la sospecha de que factores relacionados con la alimentación o el manejo en cautiverio pudieron facilitar la propagación de la enfermedad letal entre los animales.
Hasta el momento, no se han reportado contagios a humanos ni entre el personal de los parques, quienes permanecen bajo observación. Las autoridades han tomado medidas inmediatas: ambos recintos cerraron temporalmente, al menos por 14 días en el caso de Mae Rim, para realizar desinfección profunda de las instalaciones, cuarentena de los ejemplares sobrevivientes (alrededor de 124) y vacunación adicional donde sea posible.
Tigres en cautivero, más propensos a enfermedades
El objetivo es contener el brote y evitar más pérdidas de tigres. El moquillo canino es una enfermedad altamente contagiosa que afecta principalmente a caninos, pero puede impactar gravemente a felinos, especialmente en entornos de alta densidad como parques de animales en cautiverio.
Este incidente representa una de las mayores mortalidades masivas registradas en tigres cautivos y ha reavivado el debate sobre las condiciones de bioseguridad y bienestar animal en este tipo de atractivos turísticos en Tailandia. Las investigaciones continúan para determinar con precisión el origen del virus y posibles vías de introducción, aunque las autoridades insisten en que no representa una amenaza para la población general.

