Las fuerzas de seguridad de Irán detuvieron en la provincia de Yazd al presunto líder de una secta religiosa acusado de hacerse pasar por Jesucristo y cometer múltiples abusos contra sus seguidores. La operación, informada este martes por la cadena IRIB News, permitió desmantelar el núcleo propagandístico de una organización vinculada al denominado "cristianismo sionista".
Según el fiscal general local, Mehdi Hassanpour, el arresto se produjo tras identificar actividades que combinaban la difusión de supersticiones con prácticas de austeridad inusuales y nexos extranjeros. El fiscal Hassanpour anunció que tres de los principales integrantes del grupo fueron identificados y arrestados.
Afirmaba que él mismo era la divinidad y Jesucristo
De acuerdo con la investigación oficial, los sospechosos establecieron vínculos organizativos con dos cabecillas propagandísticos relacionados con el régimen israelí. Bajo esta estructura, crearon un grupo en formato de "iglesia doméstica" para promover, tanto de forma presencial como a través de Internet, la adhesión de un número considerable de familiares y amigos a sus doctrinas.
El informe judicial indica que el líder de la secta inició su actividad alegando haber sido "elegido por Dios", para posteriormente afirmar que él mismo era la divinidad y Jesucristo. Durante este proceso, habría cometido abusos contra los miembros de la agrupación mediante la imposición de conductas de austeridad calificadas como inusuales.
Asimismo, las autoridades aseguran que los reclutados incurrieron en actos de profanación, tales como romper y quemar ejemplares del Corán, así como proferir insultos contra imanes y lugares sagrados del islam. La fiscalía también señaló que el grupo realizaba oraciones por la victoria de Israel, lo que vincula el caso con delitos de seguridad nacional.
Enfrenta graves consecuencias legales
El fiscal Hassanpour enfatizó que la naturaleza de estas corrientes puede derivar en actos de traición a la patria y espionaje. "El carácter antirreligioso de estos movimientos tiene graves consecuencias legales", advirtió el funcionario ante los medios estatales.
Finalmente, las autoridades instaron a las familias iraníes a mantener una vigilancia activa sobre los cambios de conducta y los contactos de los jóvenes. El sistema judicial iraní mantiene un estricto control sobre los movimientos religiosos no reconocidos oficialmente, especialmente aquellos que, según su criterio, poseen matices políticos o conexiones con intereses internacionales que consideran hostiles a la soberanía del país.

