Al cumplirse diez años del suceso que transformó la historia del país, el terremoto del 16A, los exteriores de la Gobernación de Manabí lució de blanco.
En un acto solemne cargado de simbolismo y profunda emotividad, autoridades, sobrevivientes y ciudadanos se congregaron para rendir homenaje a las víctimas, damnificados y a la inquebrantable voluntad de un pueblo que se negó a rendirse.
El evento no fue solo un recordatorio del dolor, sino una reafirmación de la esperanza.
El camino de la reconstrucción tras el terremoto del 16A
Durante la ceremonia, las intervenciones destacaron el camino recorrido desde aquel 2016 y los desafíos que aún persisten para la provincia.
Aurora Valle, gobernadora de Manabí, enfatizó que el duelo debe transformarse en acción. "No solo se debe decir que duele perder tantas víctimas; se debe retribuir con obras al manabita", manifestó con firmeza.
Valle aseguró, que tras una década de esfuerzos y del terremoto del 16A, Manabí está volviendo a ser lo que era invitando a todos a honrar la memoria de los que ya no están a través del trabajo diario.
Hitos de gestión y el terremoto del 16A
Por su parte, Javier Pincay, alcalde de Portoviejo, centró su discurso en la transformación física y espiritual de la capital manabita.
Destacó hitos de la reconstrucción como el nuevo edificio del IESS y las gestiones para el retorno de la Contraloría.
Pincay definió estos diez años con una palabra que hoy es el la clave de la ciudad: resiliencia.
Asimismo, resaltó la regeneración urbana, la creación de parques y la agenda conmemorativa que incluye caminatas y misas a lo largo del día.
Solidaridad ciudadana por el terremoto del 16A
El momento más conmovedor de la jornada ocurrió cuando los asistentes, vestidos de blanco, elevaron oraciones y pensamientos al cielo.
Los globos blancos, suspendidos en el aire, representaron no solo a las almas que partieron en el terremoto del 16A, sino el compromiso de los sobrevivientes de seguir construyendo sobre los cimientos de la solidaridad.
"La reconstrucción no es solo de cemento y ladrillos, es la reconstrucción del alma de un pueblo que aprendió a levantarse entre los escombros", expresó el alcalde Javier Pincay.

