El lugar donde alguna vez funcionó la unidad educativa Pedro Agustín López Ramos ya no tiene aulas ni estudiantes. Ahora, viven damnificados del 16A.

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En ese terreno, marcado por los daños que ocasionó el terremoto del 2016, se levantan covachas hechas con zinc, plásticos y madera. Allí viven cuatro familias damnificadas de Pedernales que no lograron recibir una vivienda tras el 16A.

Melani López, vive en ese terreno junto a su esposo y sus tres hijos menores de edad. En el lugar levantaron una pequeña vivienda improvisada de unos diez metros de largo por ocho de ancho. Con plásticos separa los espacios que hacen de sala, cocina y comedor.

Recuerdos que permanecen

López recuerda que hasta hace una década su realidad era distinta. En ese entonces, tenía dos hijos que se quedaban al cuidado de sus abuelos mientras ella y su esposo trabajaban.

La vivienda era arrendada y colapsó con el fuerte sismo. Su abuela y su hijo de 11 meses, quedaron atrapados entre los escombros y fallecieron, mientras su abuelo y su pequeña Nataly, de cinco años, lograron sobrevivir.

Alberto Quiñonez, padre de Nataly, recuerda que la niña fue rescatada y trasladada de emergencia a Quito, donde permaneció hospitalizada durante un mes. En ese tiempo logró recuperarse, aunque la experiencia dejó consecuencias que aún se sienten.

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Nataly, aún conserva las cicatrices en sus piernas, de las heridas que sufrió al quedar atrapada en la vivienda donde vivía. - El Diario

Nataly, quien actualmente tiene 15 años, dice que sufre de dolores de cabeza y tiene problemas de visión, secuelas que aparecieron después de haber quedado atrapada entre los escombros.

A pesar de todo, habla de sus planes a futuro porque desea seguir estudiando y sueña con convertirse en abogada. 

"Hay muchas injusticias y quisiera ser abogada para ayudar a las personas".

Nataly, sobreviviente del terremoto

Vivir entre zinc y plásticos

Entre esas injusticias, según los padres de Nataly, es que no recibieron una vivienda pese a ser damnificados en el terremoto y estuvieron en el albergue que se levantó en Pedernales. Allí permanecieron un buen tiempo, hasta que la mayoría de familias fueron reubicadas en el reasentamiento que construyó el Gobierno con donación de China.

López, señala que al no tener a dónde más ir, decidieron refugiarse en los predios donde funcionó la unidad educativa Pedro Agustín López Ramos, cuya infraestructura también fue afectada gravemente con el terremoto.

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Los damnificados han improvisado su habitación en los predios de la antigua escuela. - El Diario

Desde entonces permanecen en ese lugar, donde las condiciones se vuelven más difíciles cuando llega el invierno. "Cuando llueve se inunda todo, tengo que estar sacando el agua", cuenta López.

A pesar de las limitaciones, la familia no pierde las esperanzas de que en algún momento llegue la ayuda que tanto esperan: recibir una casa.

Esperanzas en medio de la precariedad

En el mismo terreno viven tres familias más. Todas llegaron allí después del terremoto, buscando un lugar donde refugiarse.

Priscila López, también comparte el espacio con su esposo y sus tres hijos. Recuerda que, tras el desastre, permaneció en un albergue temporal junto a otras familias damnificadas. Allí escuchó que existiría ayuda para los damnificados, con la construcción de viviendas, pero asegura que ese apoyo no alcanzó para todos los afectados.

Manuel Panezo, alcalde de Pedernales, menciona que 1.736 familias de este cantón que fueron censadas y necesitaban vivienda, se quedaron sin recibir esa ayuda.