Este domingo 26 de abril, el cantón Paján celebrará su quinceava edición del Festival de la Torta de Choclo.
El evento será gratuito y se realizará en el centro del cantón, entre las calles Sucre y 9 de Octubre, desde las 09h00.
Alistan la torta de choclo más grande
El objetivo central de este año es preparar la torta de choclo más grande del mundo, con una extensión de 100 metros de largo, superando las dimensiones logradas en festivales anteriores y consolidando esta preparación como un referente del sur de Manabí.
"Lo que buscamos con este evento es impulsar la economía del cantón y promover su identidad gastronómica" mencionó Myrian Rosero, directora del festival gastronómico.
Producción y materia prima
Para cumplir con la meta de los 100 metros, Rosero aseguró que se utilizarán productos frescos de la zona, aprovechando la temporada de cosecha.
La torta (de dulce y de sal) será elaborada en hornos de leña por mujeres del sector rural del cantón y está previsto utilizar 7.000 mil choclos, 1.000 huevos, 1,5 quintales de queso, además de especias que se añadirán en su preparación.
La logística para esta preparación masiva iniciará desde mañana, con la recolección de la materia prima. Mientras que el sábado se desarrollará la preproducción.
El día del festival
Rosero añadió que desde la madrugada del domingo, día del festival, se realizará la cocción y montaje final.
Indicó que las porciones de la torta de choclo serán entregadas a los participantes del festival de manera gratuita.
Además, mencionó, que la jornada contará con música en vivo y grupos de danza folclórica. También se realizará el sorteo de un televisor de 45 pulgadas entre el público.
La torta de choclo es parte de la tradición manabita
La torta de choclo es un pilar fundamental de la identidad manabita, representando el vínculo sagrado entre la tierra y el horno de leña.
Su importancia trasciende lo culinario; es un motor económico para cantones como Paján y un símbolo de soberanía alimentaria en Ecuador.
Al ser elaborada tradicionalmente por manos rurales, preserva saberes ancestrales y técnicas de cocción que consolidan a la gastronomía ecuatoriana como un patrimonio vivo y diverso.

