La construcción de la nueva línea de agua potable que conectará a Chone con la represa de Río Grande cumple dos semanas en marcha y ya mueve expectativas entre los barrios que llevan años esperando un suministro estable.

Los trabajos forman parte de un proyecto de 24 millones de dólares que busca dejar atrás la dependencia de pozos someros y garantizar agua continua durante todo el año. El sistema está diseñado para abastecer al perímetro urbano y proyectarse hacia comunidades rurales.

Este es un sueño que hemos anhelado desde hace décadas; al fin podremos dejar los pozos someros y tener agua desde la represa”, comentó Mariano Constantine, vecino del barrio Mario Loor, uno de los sectores donde ya se ve movimiento de maquinaria y cuadrillas.

El proyecto impulsado por el Comité de Reconstrucción con fondos de la Ley de Solidaridad , opera bajo administración municipal y cuenta con con recursos para garantizar la primera fase del nuevo sistema hídrico (línea de conducción y redes zona urbana) .

Algunos datos clave del proyecto de agua

  • Inversión total: 24 millones de dólares

  • Anticipo entregado: 15%

  • Línea de conducción: 15 kilómetros

  • Nueva capacidad: 320 litros por segundo

  • Plazo de ejecución: 12 meses

Una solución estructural al desabastecimiento

El coordinador general municipal, Nabor Álvarez, explicó que no se trata de un arreglo puntual, sino de un sistema diseñado prácticamente desde cero. El elemento central es una tubería de 15 kilómetros que llevará el agua cruda directamente desde Río Grande a la planta de tratamiento, y luego, mediante un sistema de redes, hasta los domicilios de la zona urbana.

El objetivo es evitar interrupciones por estiajes o turbiedad en los ríos. “Esto garantiza que en épocas de sequía haya suficiente caudal y que en invierno, cuando baja material por la deforestación, el servicio no se detenga”, indicó Álvarez.

La capacidad final será de 320 litros por segundo, lo que incrementa en 150 litros el volumen actual (170 litros por segundo). Además, cubre el crecimiento poblacional estimado para las próximas cinco décadas, en un cantón que, según el INEC, cuenta con 128.166 habitantes .

Trabajo se realiza por zonas

Los primeros frentes de obra avanzan en la zona 5, que integra barrios como Mario Loor, Los Naranjo e Hidalgo. Aquí se instalan nuevas redes internas mientras se espera, en un plazo de 15 días, la llegada al país de la tubería importada para completar la línea de conducción.

El contratista Daniel Sigüenza tiene un plazo de 12 meses, pero el municipio evalúa entregas parciales. “La idea es liberar sectores trimestralmente para que la gente sienta los beneficios sin esperar un año completo”, añadió Álvarez.

La planificación incluye, además, en una segunda fase, el análisis para llevar el servicio a unas 12 comunidades rurales, entre ellas San Andrés, Guabal, El Pueblito, La Estrella y San Pablo.

Impacto esperado en Chone

Para ciudadanas como Noemí Mejía, residente de El Bejuco, la obra representa un giro total en su rutina diaria. Hoy comparte un único pozo somero con cuatro familias. “Si ya esperamos décadas, esperar un año es lo de menos porque sabemos que tendremos agua”, expresó.

El abastecimiento de agua potable en Chone ha sido históricamente limitado y dependiente de fuentes superficiales y pozos. Este problema que ya constaba en los estudios del Proyecto Multipropósito Chone (PPMCH) desde la década de 1980, donde se identificaba la necesidad de un sistema de conducción fiable para la ciudad.

Con información de César Vélez.