La tarde del miércoles 27 de agosto, pescadores del sector El Desquite, en las inmediaciones de la hacienda La Envidia 2, reportaron el hallazgo de dos brazos humanos en el río Quevedo.
El hecho ocurrió a las 18h30 y movilizó a personal policial y forense, que confirmó que las piezas podrían pertenecer cuerpo desmembrado hallado dos días antes en la zona.
Hallazgo de brazos humanos causa alarma
Los habitantes de El Desquite observaron a varios animales carroñeros alimentándose en la orilla del río. Al acercarse, notaron con espanto que se trataba de restos humanos. De inmediato alertaron a las autoridades, quienes acudieron al sitio y levantaron los brazos, aún con evidencias de violencia.
La Policía trasladó los restos al Centro Forense de Quevedo. Allí permanece también un torso humano localizado el lunes en el mismo tramo del río. Peritos trabajan para confirmar si corresponden a la misma víctima.
Este escenario ha incrementado la preocupación en la comunidad, que ya venía denunciando la presencia de bandas criminales en la zona.
Antecedentes y proceso de investigación
Se trata de un caso grave de violencia extrema. Según las autoridades todo apunta a un crimen cometido por grupos delictivos que operan en el cantón.
Las primeras diligencias revelan que la víctima habría sido desmembrada antes de ser arrojada al río. Los exámenes forenses buscan establecer identidad y causa de muerte. Mientras tanto, agentes de la Dinased y Criminalística levantan indicios en los alrededores de la hacienda La Envidia 2.
Este suceso no es aislado. En los últimos meses, Quevedo ha registrado hechos similares vinculados a represalias entre bandas criminales que disputan el control territorial.
Contexto: violencia criminal en Quevedo
De acuerdo con cifras de la Policía Nacional, Los Ríos es una de las provincias con mayor incremento en delitos violentos.
El hallazgo de restos humanos se ha convertido en una señal de advertencia usada por organizaciones criminales para intimidar a rivales y comunidades. Expertos en seguridad señalan que esta práctica, antes poco común en Ecuador, se ha expandido desde 2022.
En barrios ribereños del río Quevedo, los habitantes viven con miedo (31).