Los amantes de la gastronomía mexicana tienen en la tradicional sopa de tortilla una opción  para disfrutar de un almuerzo reconfortante y económico, sin la necesidad de pasar horas frente a la estufa.

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Origen e ingredientes de la sopa de tortilla

Conocida históricamente como sopa azteca, esta delicia es un pilar de la cocina del centro de México.

Su origen se asocia a la necesidad de aprovechar las tortillas de días anteriores, transformándolas en un plato nutritivo. En la actualidad, su popularidad radica en la facilidad para adaptar sus condimentos al gusto familiar.

Para recrear esta receta en su versión exprés se necesitan 5 tomates rojos maduros, media cebolla blanca, 2 dientes de ajo medianos, 4 tazas de caldo de pollo (o vegetal), 10 tortillas de maíz cortadas en tiras y fritas, 1 aguacate fresco en cubos y 150 gramos de queso panela (fresco) en cubos.

Preparación del caldo y el montaje

El procedimiento comienza al licuar los tomates, la cebolla y el ajo con una taza del caldo seleccionado hasta lograr una salsa fina.

Enseguida, se calientan dos cucharadas de aceite en una cacerola para verter la mezcla y freírla a fuego medio por cinco minutos, logrando que el jitomate pierda su acidez natural.

Al notar que la base de la sopa ha tomado un color rojo oscuro, se agrega el resto del caldo de pollo. Se sazona con sal y pimienta al gusto, permitiendo que la preparación hierva a fuego suave durante diez minutos para unificar todos los aromas.

Para servir este emblemático platillo, se coloca un puñado de tiras de tortilla crujientes en un plato hondo. Se vierte encima el caldo de tomate hirviendo y se corona de inmediato con los cubos de aguacate, el queso panela y, si se desea, tiras finas de chile pasilla dorado para un toque ahumado especial.

El secreto de una comida rápida y nutritiva

De esta manera, con ingredientes accesibles que suelen estar presentes en cualquier despensa, se obtiene un menú completo y tradicional en cuestión de minutos.

Esta alternativa rápida demuestra que la comida casera de calidad no requiere de procesos complejos ni de largas jornadas de elaboración.