El Mac and Cheese casero es una alternativa rápida, nutritiva y económica frente a las versiones ultraprocesadas que se venden en cajas de supermercado.
Esta técnica de cocción directa en leche dentro de un solo utensilio se consolida como la opción preferida de los estudiantes y trabajadores que disponen de poco tiempo para cocinar y limpiar su cocina.
Para elaborar este platillo se necesitan exactamente 2 tazas de tu pasta corta favorita (como coditos o tornillos), 2 tazas de leche entera, 1 taza de agua, 1 taza de queso cheddar rallado (o cualquier queso amarillo que se derrita fácilmente) y 1 cucharada de mantequilla sin sal, además de una pizca de sal de mesa.
Primeros pasos para tu Mac and Cheese
El primer paso del proceso de elaboración del Mac and Cheese consiste en verter en una olla mediana las dos tazas de leche, la taza de agua y la cucharada de mantequilla.
Esta mezcla de líquidos se calienta a fuego medio hasta que comience a registrar un hervor suave y constante.
En ese momento, se añaden las dos tazas de pasta corta cruda y una pizca de sal para realzar los sabores. Se disminuye la intensidad del fuego a nivel medio-bajo y se cocina el conjunto destapado durante un tiempo estimado de 10 a 12 minutos, removiendo de forma constante para evitar que la pasta se pegue en el fondo.
Integración y fundido final
Durante este periodo, la pasta absorbe casi la totalidad de la leche y el agua, liberando su almidón natural para espesar el líquido restante.
Una vez que la pasta se encuentra suave y cocida al dente, se procede a apagar la fuente de calor de la estufa.
Finalmente, se incorpora de manera inmediata la taza de queso cheddar rallado a la olla caliente. Se revuelve con fuerza durante un minuto hasta que el calor residual derrita el queso por completo, transformando el líquido en una salsa uniforme, espesa y de textura sumamente cremosa.
El Mac and Cheese se convertirá es el platillo favorito de tu familia.
