La gastronomía de Ecuador mantiene al aguado de pollo como uno de sus platos más replicados en los hogares.
Esta preparación, elaborada principalmente con presas de pollo, arroz y un refrito de vegetales, se consume habitualmente en los almuerzos familiares o como plato reconfortante debido a su alto valor calórico y su accesibilidad económica.
La técnica de cocción prolongada permite que el grano de arroz libere sus almidones, otorgándole a esta sopa su textura densa característica, diferenciándola de otros caldos claros de la región.
Ingredientes y cantidades exactas
Para la elaboración de un aguado de pollo estándar para seis porciones se requieren los siguientes insumos medidos de forma precisa: 1 kilogramo de pollo (preferiblemente presas con hueso para aportar mayor sabor al caldo), 200 gramos de arroz blanco, 1 cebolla colorada grande, 1 pimiento verde, 2 dientes de ajo picados, 1 zanahoria mediana cortada en cubitos y 100 gramos de arvejas tiernas.
A la lista anterior se suman 2 papas medianas cortadas en cubos, 1 cucharada de achiote en aceite para aportar color, 1.5 litros de agua, sal, comino y pimienta al gusto, junto con un atado de cilantro fresco bien picado para el acabado final de la receta.
El paso a paso de la cocción
El proceso inicia con la base de la cocina ecuatoriana: el refrito. En una olla grande a fuego medio, se coloca el achiote para sofreír la cebolla, el pimiento y el ajo finamente picados durante cinco minutos, sazonando con sal, comino y pimienta.
Posteriormente, se incorporan las presas de pollo para sellarlas e integrar los sabores del refrito durante otros tres minutos.
Una vez sellada la proteína, se añade el agua hirviendo junto con el arroz previamente lavado. La mezcla debe cocinarse a fuego medio-bajo durante 20 minutos, permitiendo que el arroz se abra.
Acto seguido, se agregan la zanahoria, las arvejas y las papas, manteniendo la ebullición por 15 minutos adicionales hasta que los vegetales estén completamente suaves y el arroz haya espesado el caldo.
Antes de apagar el fuego, se verifica la sazón y se espolvorea el cilantro picado. El plato se sirve tradicionalmente caliente.
