Ñusta Picuasi asegura que su carrera atraviesa una etapa distinta. La cantante, que comenzó a ganar notoriedad en redes sociales al traducir canciones populares al kichwa, afirma que hoy se siente más segura de sí misma y dispuesta a construir su camino artístico sin esconder su identidad.

Después de una larga jornada de grabación en el Teatro Bolívar de Quito, donde rodó el videoclip de su más reciente sencillo Real, la artista confirmó que este proyecto marca el inicio de un periodo de intensa actividad musical.

Actualmente trabaja en un EP compuesto por seis canciones que, según explicó a diario Extra, reflejan un proceso personal de crecimiento y autoconocimiento.

"La niña que empezó en redes sociales tenía mucho miedo y se trababa al hablar. Todavía siento que hay cosas de esa niña en mí, y ya las acepté. Esa soy yo, esa es mi realidad", comentó.

Un sonido que mezcla emociones y raíces

El nuevo sencillo de la artista mantiene una base de pop juvenil, pero incorpora elementos emocionales y culturales que forman parte de su identidad.

Picuasi señala que, aunque disfruta escuchar música comercial y explorar diferentes estilos, en esta etapa busca que sus canciones nazcan de lo que realmente siente.

"Hago lo que mis emociones me piden. Antes no me escuchaba y eso me hacía sentir triste. Ahora me siento más feliz".

Ñusta Picuasi

Dentro de su próximo EP, la cantante planea profundizar en la mezcla entre sonidos contemporáneos y elementos andinos y folclóricos, una combinación que se ha convertido en una de las características de su propuesta.

"Quiero explorar muchísimo los sonidos andinos y folclóricos en mi EP", explicó.

La televisión y un antes y después en su carrera

Aunque las redes sociales fueron el primer escenario que la dio a conocer, su participación en el programa MasterChef Celebrity Ecuador representó un momento importante en su trayectoria.

El reality, grabado en Colombia, le permitió mostrarse al público desde una faceta distinta a la musical y conectar con nuevas audiencias.

"Me ayudó bastante a conectar. Me dejó lindas amistades con las que sigo en contacto", recordó.

Para la cantante, aquella experiencia también representó la confirmación de que los sueños que parecían lejanos cuando era adolescente podían hacerse realidad.

Al mirar atrás, reconoce que antes temía exponerse, pero hoy entiende que el miedo también forma parte del proceso. "Le diría a esa niña que, aunque con miedo, siga haciendo las cosas. Siempre habrá obstáculos, pero los caminos de Dios son así: con piedritas, pero con fe se sigue adelante", reflexionó.

La cultura otavaleña como parte de su identidad

Además de su música, Ñusta Picuasi ha construido una imagen que combina tradición y modernidad. En sus presentaciones y apariciones públicas suele incorporar prendas y elementos propios de la cultura otavaleña.

Tapices, bordados y el tradicional anaco forman parte de su estética visual, incluso en sesiones fotográficas o videoclips. "Me encanta usar tapices en mis videos y sesiones como elementos visuales", señaló.

La artista considera que mantener estos elementos no solo es una forma de preservar sus raíces, sino también de mostrar que la cultura puede integrarse con propuestas modernas y juveniles. "Es bonito conservar tu cultura, pero que se vea innovador y juvenil", explicó.

Entre la música y la vida cotidiana

En redes sociales también se han viralizado momentos de su vida diaria en Otavalo. En varios videos se la ve en la Plaza de los Ponchos atendiendo el local de artesanías de su familia junto a su madre.

En ese espacio venden tapices tejidos manualmente en telares de madera, una tradición familiar que se mantiene desde hace alrededor de cinco décadas. "He ido a la Plaza de los Ponchos desde que tenía ocho años. Soy la última hija y acompañé a mi mamá toda la vida", contó.

La cantante reconoce que a veces los visitantes se quedan mirándola con curiosidad mientras trabaja, intentando confirmar si realmente es ella. "Estoy atendiendo y de pronto la gente se queda mirándome. Me intimida un poco, pero les sonrío porque no saben si realmente soy yo", relató.

Nuevas colaboraciones en el horizonte

A lo largo de su carrera ha trabajado con artistas ecuatorianos como Ren Kai y Yilda Banchón, experiencias que describe como parte de su aprendizaje dentro de la industria musical.

Aunque reconoce que vivir en Otavalo implica cierta distancia de Guayaquil, donde se concentra buena parte del movimiento musical del país, considera que las redes sociales han reducido esa brecha.

"Vivimos lejos, pero en redes siempre hay apoyo y respeto", afirmó.

La artista asegura que entre sus planes está continuar colaborando con músicos nacionales y, eventualmente, concretar proyectos con artistas internacionales.