Brigitte Bardot, uno de los grandes íconos del cine europeo del siglo XX y referente global en la defensa de los animales, murió a los 91 años. La noticia fue confirmada por la Fundación Brigitte Bardot, organización que ella misma creó y presidió durante décadas, dedicada a la protección y bienestar animal.
A través de un comunicado difundido a la prensa internacional, la fundación expresó su “inmensa tristeza” por la muerte de su fundadora, destacando su decisión de abandonar una carrera artística de prestigio para dedicar su vida y energía a una causa que consideró prioritaria: la defensa de los animales. No se precisaron detalles sobre la fecha ni el lugar del fallecimiento.
Un rostro que marcó al cine y a la moda
Protagonista de películas emblemáticas como Y Dios creó a la mujer y El desprecio, Bardot participó en cerca de medio centenar de producciones cinematográficas que la convirtieron en un símbolo de sensualidad, libertad y ruptura de moldes en la posguerra europea.
Más allá de la pantalla, impuso un estilo personal que influyó en la moda y la cultura popular: una estética sencilla pero provocadora que definió una época. Su imagen quedó estrechamente ligada a Saint-Tropez, en la Riviera francesa, así como a Buzios, en Brasil, destinos que ayudó a proyectar internacionalmente.
El giro radical: del estrellato al activismo
A mediados de la década de 1970, Brigitte Bardot tomó una decisión que sorprendió al mundo del espectáculo: abandonar definitivamente el cine para volcarse de lleno al activismo animalista. Ese compromiso se formalizó en 1986 con la creación de la Fundación Brigitte Bardot, desde donde impulsó campañas contra el maltrato animal, la caza y diversas prácticas que consideraba crueles.
Su voz se convirtió en una de las más influyentes en la defensa de los animales en Europa, generando apoyo, pero también fuertes resistencias.
Controversias y posturas políticas
En los últimos años, Bardot estuvo frecuentemente en el centro del debate público por sus declaraciones sobre política, migración y caza. Algunas de estas opiniones derivaron en procesos judiciales y condenas por difamación, lo que alimentó una imagen polémica en la etapa final de su vida.
En octubre, publicó en Francia Mon BBcédaire, libro en el que defendió su derecho a expresarse sin concesiones. “La libertad es ser uno mismo, incluso cuando incomoda”, escribió en el epílogo. En la obra también describió a Francia como un país “sombrío, triste y dañado”, y sostuvo que la derecha representaba, a su juicio, el “único remedio” ante la crisis que percibía, reafirmando su cercanía con la líder ultraderechista Marine Le Pen.
Una vida retirada entre animales
Lejos de los reflectores, Brigitte Bardot pasó sus últimos años en el sur de Francia, entre su célebre residencia de La Madrague y otra propiedad conocida como La Garrigue, un espacio rodeado de vegetación que albergaba animales rescatados y una capilla privada.
Su muerte cierra el capítulo de una figura compleja y profundamente influyente: actriz icónica, musa cultural, activista incansable y personaje polémico, cuya huella en el cine y en la defensa de los animales seguirá generando debate y reconocimiento en todo el mundo.
