Karime Borja, exreina de Guayaquil, psicóloga y exparticipante de MasterChef Celebrity Ecuador, abrió su corazón en el programa de YouTube Cocinemos con Mariela de Mariela Viteri, donde relató el antes y después del accidente de su hijo Mateo, su fallecimiento en 2024 y el proceso de reconstrucción personal que atraviesa.
Una vida que cambió para siempre
La vida de Karime Borja dio un giro radical en noviembre de 2021, cuando su hijo Mateo sufrió un accidente en una piscina que le dejó secuelas neurológicas permanentes. Desde entonces, su rutina estuvo marcada por el cuidado intensivo del niño, un proceso en el que asumió múltiples roles para garantizar su bienestar.
"Yo era todo para él", contó, al recordar cómo aprendió sobre medicina y terapias para acompañar cada etapa del tratamiento. Durante casi tres años, su historia se convirtió en un símbolo de lucha, fe y amor incondicional.
"Ese fue el día cero de mi vida"
Karime Borja recordó con precisión el momento en que recibió la llamada que cambiaría todo. Su hijo Mateo había sufrido un accidente en una piscina.
"Cuando me llamó, yo tenía un presentimiento tan extraño... sentía que algo no estaba bien", relató. La reacción fue inmediata y visceral: "Salí corriendo, me lancé al piso, grité, miré al cielo... desde ahí fue como que me convertí en un zombi".
Al llegar al hospital, la escena fue devastadora. "Cuando llegué a la sala de emergencias, fue como que la vida se me fue. Yo no entendía qué estaba pasando", dijo. Desde entonces, ese momento quedó marcado como el inicio de una nueva etapa: "Ese fue el día cero, el día en que tuve que reestructurar toda mi vida".
La lucha por mantenerlo con vida
Mateo logró ser reanimado esa misma jornada, tras varias horas críticas. "A las ocho de la noche me dicen que su corazón empezó a latir por sí solo, y ahí empezó esta nueva vida", recordó.
Desde ese momento, Karime asumió completamente el cuidado de su hijo, en un proceso largo y complejo. Lejos de buscar culpables, sostuvo que lo ocurrido fue un accidente: "No es culpa de nadie... los accidentes le pueden pasar a cualquiera".
El momento de la despedida
El relato más impactante llegó cuando describió el día de la muerte de Mateo, el 17 de septiembre de 2024. Karime contó que recibió la llamada mientras atendía a pacientes en sus pasantías como psicóloga.
"Me dijeron que vaya al hospital porque su cuerpo ya no aguantaba más", explicó. A pesar del impacto, intentó mantener la calma: "Cogí mi carro, no tengo idea de cómo llegué... me bajé corriendo y gritando".
Al llegar, su hijo aún la esperaba. "Le estaban dando oxígeno para que me espere", relató. Fue entonces cuando tuvo que tomar una decisión definitiva: "Me dijeron ‘usted nos dice’, y yo tuve que decir que sí para que dejaran de darle el oxígeno".
Karime destacó que, al menos, pudieron despedirse. "Lo puse guapísimo", dijo, al recordar que ella misma preparó a su hijo en sus últimos momentos y lo colocó en el féretro, palabra que confesó aún no puede mencionar.
El duelo y la reconstrucción
Tras la pérdida, enfrentó una depresión severa que la llevó a alejarse de su vida pública. "Pensé que ya no iba a salir de ahí", confesó. Durante dos años estuvo bajo tratamiento psiquiátrico, un proceso que describe como necesario.
Aun así, reconoce que el dolor sigue presente: "Decir que estoy bien del todo es mentir".
Hoy, su proceso se centra en resignificar lo vivido. "Si algo le pasa a él, yo me muero... y ya le pasó, y no me morí", reflexionó, explicando cómo ha tenido que reconstruir su identidad tras la pérdida.
Un legado que trasciende
Karime asegura que la historia de Mateo dejó una huella en muchas personas. "La gente me escribía que iba a abrazar más a sus hijos después de ver mi historia", contó.
Para ella, ese impacto es parte del propósito de su hijo. "Si vale mi felicidad el hecho de que tú cambies tantas vidas, claro que sí", expresó.
Aunque el proceso continúa, Borja intenta avanzar paso a paso, encontrando en su experiencia una forma de ayudar a otros desde la psicología y la empatía.
