El regreso de Gwyneth Paltrow a la actuación -tras siete años fuera de cámara- era uno de los anuncios más esperados en la industria. La actriz vuelve para interpretar a Kay Stone en Marty Supreme, dirigida por Josh Safdie y coprotagonizada por Timothée Chalamet , un proyecto que la convenció en plena búsqueda personal.
En conversación con The Hollywood Reporter, Paltrow confesó que su retorno no se debió a un repentino deseo de actuar, sino a un momento de gran incertidumbre emocional: "Mis cuatro hijos se habían ido... cuando supe que se iban a la universidad, sentí un pánico profundo sobre mi propósito" , relató.
Fue en esa transición cuando Safdie la contactó, y la recomendación de su hermano, el cineasta Jake Paltrow , terminó de impulsarla a aceptar. Sin embargo, la actriz admite que el entusiasmo real llegó recién al pisar el set durante la prueba de maquillaje y peinado. "Dios mío, qué emoción... estoy muy emocionada de estar aquí" , recuerda.
Interpretar a Kay Stone: una figura “inalcanzable” que conecta con su propia historia
En su conversación con THR, Paltrow describió el enfoque que Safdie buscaba: una presencia aristocrática, con una nobleza inalcanzable. La actriz explicó que este tipo de energía conecta con sus propias raíces familiares: "Vengo de una madre muy anglosajona, con raíces en el Mayflower... fui una niña muy privilegiada" .
La filmación, asegura, fue desafiante y revitalizante, marcando un reencuentro con una faceta artística que creía ya cerrada.
Una industria distinta: coordinadores de intimidad y el impacto del movimiento #MeToo
Uno de los aspectos que más impactó a Paltrow en su retorno fue encontrarse con coordinadores de intimidad en los rodajes, una figura inexistente durante gran parte de su carrera. La actriz lamentó que algunos titulares tergiversaran sus palabras: " No estaba menospreciando a nadie... solo me sorprendió muchísimo. No estaba acostumbrada a eso. "
Reconoció, eso sí, que el rol es fundamental para las nuevas generaciones y valoró el aprendizaje sobre consentimiento y límites en el set.
También reflexionó sobre las escenas sexuales, admitiendo que hoy se siente menos inclinada a desnudarse en pantalla, aunque celebra que el cine explore la sexualidad femenina y relaciones que desafían estereotipos.
La fama, las percepciones ajenas y su vida familiar
Paltrow habló abiertamente sobre la complejidad de lidiar con la fama: "Es traumático estar a merced de proyecciones que no coinciden con quién eres realmente", dijo.
Hoy trabaja en distanciarse emocionalmente de esas percepciones y en aceptar su lado “de sombra”, una energía que le permite no verse afectada por interpretaciones ajenas.
Sus hijos siguen siendo el centro de sus decisiones. "Siempre me han querido en casa, como mamá... no les gusta ver cómo soy desde fuera" , contó. Ambos desean dedicarse al arte, algo que ella celebra: “El mundo necesita artistas más que nunca”.
Una carrera llena de aprendizajes y un mensaje final para sus hijos
Paltrow recordó sus inicios a los 18 años, una época marcada por la necesidad de agradar y aceptar proyectos sin cuestionamientos. La maternidad cambió ese ritmo: " Cuando tuve a mi hija pensé: 'Lo dejo. No vuelvo a hacer esto' ".
Hoy transmite a sus hijos el aprendizaje más valioso de su vida profesional: "Pasé tantos años complaciendo a los demás... solo quiero que sean ellos mismos y que no les importe lo que piensen los demás."
