En una mañana marcada por la incertidumbre jurídica y el despliegue policial, el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, llegó a la capital de la República para enfrentar las acusaciones en su contra. El arribo se reportó cerca de las 10h00 de este martes 10 de febrero de 2026, específicamente en las instalaciones del Complejo Judicial Norte. El burgomaestre no llegó solo, sino acompañado por otros diez detenidos que forman parte de la red investigada por la Fiscalía General del Estado en el denominado caso Goleada.

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El traslado desde el Puerto Principal se realizó mediante un operativo aéreo y terrestre que culminó en los exteriores de la dependencia judicial quiteña. Aquiles Álvarez fue ingresado bajo una custodia que incluía unidades tácticas de la Policía Nacional, reflejando la magnitud del proceso que enfrenta. Este caso ha captado la atención de todo el país, no solo por la figura del alcalde, sino por la vinculación de su entorno familiar más cercano en presuntos delitos de delincuencia organizada.

Resguardo policial y presencia de los hermanos Álvarez

Videos difundidos en redes sociales y medios de comunicación captaron el preciso momento en que los procesados descendían de un autobús policial. En las imágenes se observa a Aquiles Álvarez con semblante serio, seguido por sus hermanos Antonio Álvarez, presidente del club Barcelona SC, y Xavier Álvarez. Ambos familiares son señalados como piezas clave dentro de la estructura que habría incurrido en lavado de activos y defraudación tributaria a través de diversas operaciones financieras irregulares.

El descenso de los 11 implicados se dio en medio de un cordón de seguridad que impedía el acceso directo de los presentes. Junto a los hermanos Álvarez, otras ocho personas, entre colaboradores municipales y empresarios, fueron ingresadas al área de la Unidad Anticorrupción. La audiencia de formulación de cargos se perfila como una diligencia extensa donde la Fiscalía presentará los indicios recabados durante los allanamientos realizados en Guayas y Samborondón horas antes.

Simpatizantes y medios de comunicación en los exteriores

Mientras el bus policial se estacionaba, en los exteriores del Complejo Judicial Norte se vivía un ambiente de alta tensión y expectativa. Se reportaron decenas de simpatizantes de Aquiles Álvarez, quienes viajaron desde Guayaquil para mostrar su respaldo a la autoridad local. Con carteles y consignas, amigos y aliados políticos exigían "justicia sin persecución", sumándose a las voces de la Revolución Ciudadana que han denunciado una supuesta manipulación del sistema judicial.

Periodistas de diversos canales nacionales e internacionales se agolparon tras las vallas metálicas colocadas por la policía para realizar la cobertura en vivo. El interés mediático es total, dado que el caso Goleada se suma a la investigación previa conocida como caso Triple A, donde se cuestiona la gestión del alcalde en la venta de combustible. La llegada de Aquiles Álvarez a Quito representa un punto de inflexión en su carrera política y un desafío para la defensa técnica liderada por Ramiro García.

Contexto del caso Goleada y el futuro judicial

El caso Goleada se centra en una presunta red dedicada a actividades ilícitas que habrían afectado el erario nacional y la transparencia financiera. Según los reportes preliminares, Aquiles Álvarez y los demás detenidos habrían utilizado estructuras empresariales para ocultar el origen de fondos y evadir obligaciones fiscales. Las autoridades han enfatizado que la investigación cuenta con documentos y dispositivos electrónicos incautados que sustentarían la necesidad de la prisión preventiva para los principales implicados en la causa.

Este operativo se da en un contexto de crisis institucional en la Función Judicial. Para la bancada de la Revolución Ciudadana, la detención de Aquiles Álvarez es una maniobra estratégica del Gobierno para debilitar a la oposición. No obstante, la Fiscalía insiste en que el proceso se ajusta a derecho y que la presencia del alcalde en Quito es indispensable para garantizar el debido proceso tras detectarse que no portaba el grillete de su caso anterior.