La salud pública en Ecuador atraviesa una preocupante crisis. La falta de gestión técnica, la designación de autoridades sin experiencia, el desmantelamiento de áreas estratégicas, la corrupción y el impacto de la inseguridad han debilitado, según varias opiniones, al sistema hasta llevarlo a un punto crítico. A esto se suma el represamiento de miles de cirugías, el deterioro de la atención primaria y la falta de insumos, factores que afectan de forma directa a millones de ecuatorianos.

En esta entrevista para Manavisión Plus, el doctor Santiago Carrasco , presidente de la Federación Médica Ecuatoriana, analiza el origen de la crisis, explica cómo se agravó durante los últimos años y reflexiona sobre las soluciones urgentes que deberían tomarse para evitar el colapso definitivo del sistema de salud. Su testimonio ofrece un panorama claro, crítico y directo sobre los desafíos que enfrenta el país.

De todas las crisis que se han denunciado en el sector de la salud en Ecuador, ¿cuál es la que a usted le causa mayor preocupación?

Hemos visto problemas muy graves y todos confluyen en lo que vivimos ahora: una crisis de mala gestión y corrupción. Se destruyó la estructura epidemiológica del Ministerio de Salud y de la Seguridad Social; al despedir a los profesionales encargados de estas áreas, las enfermedades emergentes y vectoriales quedaron desprotegidas. Luego vino la criminalización de la práctica médica, que rompió la relación médico–paciente y elevó los costos de atención. Se impuso un modelo hospitalario centrado solo en lo curativo, abandonando la prevención y la atención primaria. Hoy vemos más de 15.000 cirugías represadas en el Ministerio de Salud y más de 12.000 en el IESS . Además, tras la agresiva persecución a los maestros de la medicina ecuatoriana, se perdió gran parte de la memoria médica del país. La pandemia agravó todo: murieron 900 médicos y más de 1.400 profesionales de salud , junto a cientos de miles de ecuatorianos. A esto se suman seis ministros de salud que no han tenido liderazgo ni conocimiento técnico. Y, en paralelo, la corrupción ha causado dolor y muerte especialmente entre la población más vulnerable.

[embed]https://youtu.be/AqQ2xu-yvLw?si=jN2I0tRvVCMsTEHT[/embed]

En el tema de la mala gestión, ¿usted cree que esto se debe a que se designan en estos cargos estratégicos personas que no tienen experiencia en el sector o que no son profesionales de la rama?

Por supuesto. Se ha nombrado a personas sin ninguna experiencia en salud para ocupar cargos estratégicos. El caso más evidente fue el de un abogado en el Ministerio, y ahora la vicepresidenta ocupa un rol que no corresponde a su formación. Ella misma designó a un viceministro que tampoco tiene preparación en salud. Esto es como si yo aceptara presidir la Judicatura sin ser abogado. Sería insostenible. La falta de conocimiento técnico ha sido nefasta: no hay insumos, no hay medicamentos, no hay turnos, no hay posibilidad de cirugías. Nada funciona. Estamos en una situación tan grave que incluso los cuerpos de pacientes fallecidos se entregan en cajas de cartón.

Desde el gremio se han hecho planteamientos. ¿Qué se propone para cambiar esta realidad que afecta a hospitales y ciudadanos?

Desde hace años venimos proponiendo soluciones. Tenemos mesas de expertos en todas las provincias. Hemos ofrecido diálogo, asesoría técnica y apoyo para construir políticas públicas. Contamos con especialistas en epidemiología, compras de medicamentos, inteligencia artificial y salud pública. Entre ellos está la doctora Glenda Ramos, ganadora de un premio mundial en investigación oncohematológica, y el doctor Luis Sarrazín, un maestro de la medicina ecuatoriana que incluso ha ofrecido asumir el Ministerio si el país lo requiere. Proponemos un esquema de compras internacionales con instituciones que reducen costos y garantizan calidad. También trabajamos en un sistema tecnológico serio para consultas, turnos e insumos, no como los programas improvisados que aparecen y desaparecen sin explicación. Y lo más importante: cambiar el modelo hospitalario por uno basado en prevención, promoción y atención primaria , activando líderes comunitarios. Además, urge reorganizar el territorio sanitario para evitar derivaciones absurdas entre provincias.

¿Cómo ha influido la inseguridad en la labor de los médicos a nivel nacional?

La inseguridad golpea de manera cruel. Médicos rurales han sido asesinados camino a sus puestos de trabajo; enfermeras han sufrido lo mismo. Muchos profesionales que atienden en recintos o parroquias son extorsionados. El Código Plata no ha funcionado. La situación es tan grave que el sistema está en agonía y el Estado no ha tomado acciones para proteger al personal de salud. No existe una respuesta del gobierno central.

Recientemente se han conocido resultados preocupantes en evaluaciones de profesionales de la salud en Ecuador. ¿Considera necesario cambiar el sistema de formación en este campo?

Sí. La oferta de médicos generales es grande, pero manejable si funciona la Ley de Carrera Sanitaria , cuyo reglamento ya fue firmado. Esta ley establece un examen único nacional , transparente y basado en méritos, lo que permitirá distribuir a los profesionales según las necesidades del país. Esperamos que se convoque a mesas de diálogo con gremios, universidades, municipios y sociedades científicas. Hemos enviado comunicados y pedidos, pero lo único que hemos recibido es silencio.

El Hospital de Especialidades de Portoviejo se empezó a construir en 2013 y recién en 2018 comenzó a funcionar por etapas. Hasta el día de hoy está inconcluso pues no funcionan todas las áreas, faltan equipos y no tienen todo el personal. ¿Por qué un hospital necesario en una provincia tan poblada y extensa sigue inconcluso tras 12 años?

Por falta total de gestión. No ha existido un enfoque claro sobre cómo construir, equipar y poner en funcionamiento un hospital tan importante para Manabí. Hay presiones de proveedores, politización y corrupción. La centralización de compras derivó en favoritismos; la descentralización empeoró todo, porque entraron más grupos de presión. Nuestra propuesta es regresar a las compras centralizadas con organismos internacionales como OMS, OPS y Banco Mundial, para garantizar transparencia y calidad.

¿Existe politización o clientelismo en la asignación de recursos e infraestructura para la salud en Ecuador?

Sí. Y está ampliamente documentado. En la Asamblea vimos cómo operan las redes de corrupción y las mafias que manejan contratos y negocios dentro del sistema de salud. Su influencia es enorme y representa un riesgo para todos.

El sistema de salud está endeudado, sin insumos y con citas médicas urgentes que se entregan hasta tres meses después. ¿Es sostenible en estas condiciones?

No lo es. Estamos en una situación agónica. Si no se toman medidas urgentes, el sistema explotará. El presidente debe entender que tiene una bomba de tiempo en sus manos. Un ejemplo reciente: un joven accidentado necesitaba cirugía urgente. En el hospital público le dijeron que no había insumos y debía ir a una clínica privada. Allí le exigieron entre USD 5.000 y 25.000 . Su familia no tenía nada. Les recomendé que lo llevaran al hospital público para que ellos se hicieran cargo. Casos como este ocurren todos los días.