La eliminación de 70 ejemplares de flora nativa en un terreno ubicado en Guamaní, al sur de Quito, encendió las alertas de las autoridades ambientales del Distrito Metropolitano. La intervención, detectada durante un operativo interinstitucional, afectó un área considerada estratégica para la conservación ambiental en el entorno del cerro Atacazo y motivó la imposición de medidas de reparación ecológica.

Según informes técnicos de la Agencia Metropolitana de Control (AMC) y la Administración Zonal Quitumbe, la alteración se registró en un predio privado situado dentro del Área de Intervención Especial y Recuperación (AIER) del cerro Atacazo.

Las inspecciones determinaron que en el lugar se ejecutaron trabajos con maquinaria pesada que modificaron significativamente las condiciones naturales del terreno.

Ecosistema sensible resultó afectado

Las autoridades identificaron el uso de retroexcavadoras y volquetas para remover grandes volúmenes de tierra y eliminar la cobertura vegetal existente.

Entre las especies afectadas constan ejemplares de pumamaqui y sacha capulí, árboles nativos que forman parte de los ecosistemas andinos presentes en esta zona del sur de Quito.

De acuerdo con el informe técnico, la pérdida de vegetación compromete la estabilidad del suelo y afecta la biodiversidad de un sector considerado ambientalmente frágil.

Predio registraba antecedentes administrativos

Durante la investigación también se constató que el terreno intervenido mantenía antecedentes por otras infracciones relacionadas con el uso del suelo.

Entre ellas constan procesos por arrojo de escombros, lotización irregular y construcciones ejecutadas sin las autorizaciones metropolitanas correspondientes.

Las autoridades señalaron que estos antecedentes fueron incorporados a los expedientes administrativos abiertos sobre el caso.

Reforestación obligatoria

Como parte de las medidas impuestas, el propietario deberá ejecutar un plan de restauración ambiental en el sector.

La disposición establece la siembra de 700 árboles nativos, equivalentes a diez nuevos ejemplares por cada árbol eliminado durante la intervención.

Además, las autoridades recordaron que cualquier acción relacionada con la poda, tala o modificación del arbolado urbano o rural requiere autorizaciones previas emitidas por los organismos ambientales competentes.

Vigilancia sobre áreas protegidas

El Municipio de Quito informó que continuará realizando controles en sectores considerados estratégicos para la conservación de los recursos naturales.

La zona del cerro Atacazo forma parte de los espacios priorizados por las autoridades debido a su importancia para la protección de ecosistemas, fuentes hídricas y estabilidad ambiental dentro del Distrito Metropolitano.