Antonio Bustamante, gerente técnico de Mikroo Bioinsumos, explicó en una entrevista en Manavisión Plus, cómo manejar el Moko, una bacteria vascular incurable que arrasa cultivos, para reducir pérdidas en banano y plátano.
Bustamante, ingeniero agrónomo con años de experiencia habló sobre el Moko. Esta bacteria, Ralstonia solanacearum, ingresa por heridas en las plantas. Coloniza los vasos vasculares y las mata. "Es devastador; arrasa todo", dice.
Desde su tesis en el INIAP , Bustamante se vinculó al banano en 2011 . Trabajó hasta 2023 en proyectos de mejoramiento, manejo y hasta inteligencia artificial. Ahora, como profesional independiente, enfatiza: "No se erradica; se maneja".
Detectó el Moko en octubre de 2013 en El Porvenir, El Carmen. Desde entonces, investiga. "No tiene cura. Una planta infectada no se recupera; se reinfecta en dos o tres ciclos", asegura. El control requiere programas estrictos.
Bustamante insiste en capacitar al personal. "La bacteria se transmite por herramientas sucias". Desinfectar es primordial. Microorganismos ayudan a reducir impacto, pero sin protocolos, fallan. "Cumplir sí o sí", aseguró.
En fincas manejadas, recuperan áreas. "Sembramos 10 hectáreas devastadas; logramos 90% recuperado, pero el 10% reinfectado se expande". Hay que erradicar, contener y resembrar. "Enseñamos a productores a convivir con la enfermedad".
En Ecuador, hay 40.000 hectáreas afectadas, enfatizó el profesional. Mientras que en El Carmen, el impacto incuantificable, sostuvo. Manabí pierde 10.000-15.000 hectáreas , según FENAPROPE. Plátanos se reemplazan por cacao y ganadería y los precios suben por escasez.
Bustamante explicó que el Moko primero afecta a hojas jóvenes que se doblan en 10 cm o base. En racimos, su maduración irregular: "Deditos pintones" que pudren seco, sin olor, sostuvo. Los cortes muestran puntos café en ráquis, pseudotallo y hijuelos.
"Son síntomas tardíos. Detectar tempranos es clave", explicó Bustamante, aunque se requiere el ojo entrenado. En plátano, usan barraganete para recuperar, mientras que en banano aún está en prueba.
El primer reporte data en el año 1973 en la frontera de Colombia con Ecuador, precisó el profesional. Ahora las enfermedades vasculares quitan el 10% de la producción nacional. Mientras que las exportaciones pierden USD 270-365 millones anuales.
"Lo grave es la cantidad de empleo que se pierde: 37.000-50.000 puestos directos e indirectos en riesgo", advierte. Peor que la pandemia del COVID.
La transformación genética es alternativa para patógenos complejos y si la resistencia natural falla; se necesitan innovaciones, explicó Bustamante.
El experto lleva desarrollando proyectos variados. "Inteligencia artificial ayuda en monitoreo". Mikroo Bioinsumos usa microorganismos viables. " Con esto hemos estabilizado terceras y cuartas cosechas", resaltó.
"Con ello los productores deben aprender protocolos, ya que el 10% reinfectado continúa hasta llegar al 100% si no actúas". explicó, resaltando la capacitación en desinfección que puede salvar fincas y sus plantaciones.
El banano es pilar económico. Ecuador exporta millones de toneladas. El moko amenaza esta sostenibilidad. INIAP y empresas como Mikroo lideran investigaciones. En Manabí , el plátano cae; precios suben 20-30% .
Gobierno y asociaciones como FENAPROPE buscan soluciones. "Desconocimiento persiste, pero manejo integral funciona", dice Bustamante.
Bustamante es optimista. "Recuperamos áreas; casos persisten, pero son controlables". Llama a inversión en genética y capacitación. "Sin eso, perdemos más que COVID".
Productores capacitados ven resultados. "En El Carmen, hay incuantificable daños, pero avanzamos", sostuvo Bustamante.
