La abogada y analista Gabriela Panchana advirtió que Ecuador atraviesa una grave crisis de transparencia pública, agudizada por silencios oficiales, contradicciones y decisiones poco claras sobre los viajes oficiales del presidente. En entrevista con Manavisión Plus, sostuvo que los acontecimientos posteriores al 16 de noviembre revelan un deterioro en la comunicación política del Gobierno y una desconexión con las prioridades nacionales.

Según Panchana, el prolongado silencio del mandatario tras los resultados del referéndum generó incertidumbre ciudadana en un momento que exigía liderazgo y explicaciones. “La gente esperaba un mensaje claro, tanto para quienes apoyaron la consulta como para el 60% que votó en contra”, señaló. Para ella, esta falta de comunicación es uno de los componentes centrales de la crisis de transparencia pública.

Las dudas aumentaron con la ausencia del presidente durante dos días y el anuncio de que se trataba de un “viaje confidencial” a Nueva York. Panchana recalcó que todo funcionario público, especialmente el jefe de Estado, debe explicar propósito, agenda y beneficios de sus viajes oficiales, más aún cuando se utilizan recursos del Estado. La emisión, eliminación y posterior corrección de decretos relacionados con desplazamientos internacionales reforzaron la percepción de improvisación.

Crisis de transparencia pública y errores de comunicación

Para la analista, la crisis de transparencia pública no solo se refleja en los viajes, sino en la falta de claridad durante la campaña de la consulta. Recordó que el propio presidente generó confusión al referirse a temas no contemplados en las preguntas, como bases militares o servicios de salud del IESS, lo que evidenció fallas en la vocería oficial.

Panchana identificó tres grupos sociales que rechazaron su gestión: ciudadanos afectados por desempleo y falta de servicios básicos; movimientos sociales indignados por decisiones relacionadas con temas ambientales y protestas; y un sector que votó por el mandatario para evitar prácticas autoritarias, pero que ahora ve similitudes con ellas.

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Viajes oficiales, prioridades estatales y percepción ciudadana

La abogada advirtió que el contraste entre los viajes oficiales y la falta de pagos a municipios, el déficit en hospitales y la reducción del presupuesto en salud alimentan la crisis de transparencia pública. Subrayó que, mientras el Gobierno habla de austeridad, se realizaron entregas masivas de bonos antes de la consulta, lo que para ella refleja prioridades incongruentes.

El caso Villavicencio y su impacto en la crisis de transparencia pública

La analista Panchana fue enfática al señalar que el asesinato de Fernando Villavicencio sigue siendo una herida abierta en el país y un símbolo grave de la crisis de transparencia pública. A dos años del crimen, el caso continúa sin resolverse y rodeado de irregularidades.
Panchana cuestionó el manejo de la Fiscalía, destacando errores como el traslado a Guayaquil de los autores materiales —luego asesinados dentro de prisión— y el manejo inusual de testigos protegidos. “Es evidente que hubo manos dentro del Estado. Decisiones tomadas desde adentro facilitaron que los asesinos fueran silenciados”, afirmó.

Criticó también la falta de explicaciones oficiales sobre el testigo clave que declaró desde el exterior y cuya versión fue recogida por intermediarios no institucionales.
Para ella, estos hechos muestran que los procesos están “contaminados por intereses profundamente vinculados con el crimen organizado infiltrado en el Estado”, una afirmación que se alinea con las denuncias previas del propio Villavicencio.

Panchana considera que el silencio del Gobierno en este tema solo refuerza la crisis de transparencia pública:

“El país tiene derecho a saber qué pasó. Sin verdad y sin justicia, la ciudadanía pierde toda confianza en sus instituciones”.

Añadió que las hijas del excandidato dieron “una especie de salvavidas moral al presidente” al pedir que se retome la lucha contra la narcopolítica, pero que el Gobierno no ha respondido con acciones concretas.

Seguridad: un país golpeado por el crimen y sin estrategia social

Sobre seguridad, la abogada afirmó que el Gobierno ha intentado aplicar una lógica de “mano dura” sin entender que la estrategia salvadoreña no se basa solo en represión, sino en una presencia estatal profunda en educación, cultura, salud y desarrollo comunitario.
“Bukele no solo encarceló delincuentes; también abrió bibliotecas, centros culturales, programas deportivos y acuerdos tecnológicos para modernizar la salud”, explicó.

En Ecuador, sostuvo, ese componente de prevención social no existe.
Mientras las bandas criminales amplían su control, especialmente sobre niños y adolescentes, el Estado responde únicamente con más operativos, sin ofrecer alternativas reales.
“El resultado es que seguimos generando carne de cañón para estas organizaciones”, dijo.

Panchana recalcó que el Gobierno justifica la violencia argumentando que “las bandas se matan entre sí”, pero los datos y testimonios contradicen esa narrativa:

“Tenemos un porcentaje altísimo de niños y civiles ajenos al crimen que mueren en balaceras. No hay cómo hablar de éxito cuando las muertes violentas crecieron más del 40% en un año”.

Para ella, los errores de enfoque y la falta de programas sociales profundizan la crisis de transparencia pública, porque el Gobierno presenta una realidad desconectada de los hechos que viven las comunidades.