Un departamento de tres dormitorios ubicado en Sauces 9, en Guayaquil, donde vivía Andreína Lamota junto a su madre, Martha Solís, fue puesto en venta por $50.000, tras estar vinculado a dos hechos violentos ocurridos en 2022 y finales de 2025, según registros públicos y reportes de medios nacionales.

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Características del inmueble y estado actual

El inmueble cuenta con 90 metros cuadrados, distribuidos en sala, comedor, cocina con anaqueles, tres dormitorios, tres baños, área de lavandería y un garaje privado, de acuerdo con el anuncio inmobiliario.

Sin embargo, las imágenes del interior muestran un espacio en condiciones distintas a una vivienda convencional en venta. Se observan prendas de vestir colgadas, objetos personales dispersos y camas sin ordenar, lo que sugiere que el lugar mantiene rastros de su última ocupación.

Además, en algunas áreas se evidencian signos de intervención investigativa, como manchas en paredes y pisos, que habrían sido producto de pericias con luminol, técnica utilizada por Criminalística, de la Policía Nacional, para detectar rastros biológicos.

Un espacio ligado a dos investigaciones

El departamento no solo fue residencia de Andreína Lamota y su madre, sino también el lugar donde, según investigaciones, se habría cometido el asesinato de Jennifer Banguera en 2022, quien era su mejor amiga.

Tres años después, a finales de 2025, el mismo espacio volvió a ser escenario de un hecho violento, esta vez relacionado con la muerte de la madre de Andreína Lamota, lo que incrementó el interés público en el caso.

Ambos hechos motivaron operativos policiales y diligencias judiciales en la vivienda, que permaneció bajo análisis durante varias semanas.

Actualización oficial del caso

El caso de Andreína Lamota tuvo una actualización reciente por parte del ministro del Interior, John Reimberg, quien informó sobre la coincidencia genética de un cuerpo hallado en una maleta con el perfil de Jennifer Banguera.

Este hallazgo, confirmado por pruebas de ADN, refuerza la línea investigativa que vincula a Lamota con la desaparición y posterior hallazgo de su amiga, según lo difundido por autoridades y replicado por medios de alcance nacional.

De escena investigada a oferta inmobiliaria

Tras las diligencias, el departamento donde vivía Andreína Lamota pasó de ser escenario de investigación criminal a una propiedad disponible en el mercado inmobiliario.

Actualmente, el anuncio resalta sus características estructurales, sin referencias a su historial, mientras que las imágenes evidencian un entorno que aún conserva huellas del proceso judicial y del abandono posterior.

La venta del inmueble ha generado interés debido a su bajo costo en comparación con propiedades similares en la zona, así como por el contexto que lo rodea.