En un espacio de entrevista de Manavisión Plus, el ingeniero agrónomo Victor Hugo Quimí, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) expuso en evidencia concreta sobre bioestimulantes para combatir enfermedades en cultivos de banano y plátano.
El uso de bioestimulantes surge ante el debilitamiento de plantaciones por enfermedades como Fusarium y moko, problemas identificados desde la década de los sesenta. Según el investigador, la naturaleza brindó un material resistente de denominación Cavendish, que eso es lo que logró reemplazar al banano Gros Michel.
Durante esa época el país gozó de bonanza económica con exportaciones bananeras fuertes, hasta que Fusarium raza 1 afectó la provincia de El Oro. Quimí advirtió que, “tenemos el riesgo en las plantaciones de banano y plátano con el moko. Es una bacteria y a su vez ya se descubrió en la provincia del Oro, la presencia de Fusarium raza 4”.
El ingeniero también informó que la enfermedad evolucionó, mutó, y que Fusarium raza 4 subtropical apareció en áreas temperadas hacia los años noventa, luego tropicalizado hacia 1998. Asimismo, registra su llegada reciente a América Latina. “En el 2019 se presentó en Colombia, el 2021 en Perú, el 2023 en Venezuela y hoy estamos hablando de Ecuador 2025”.
Investigación aplicada de bioestimulantes: evidencia técnica
El investigador afirmó que dedicó más de 5 años en estudiar el comportamiento de dos productos que son extractos vegetales que se desarrollan y se producen en la provincia del El Oro. Añadió también que, esos bioestimulantes provocan en las plantas lo que los científicos denominan SAR, resistencia sistémica adquirida, inducida por interrelación entre ácido salicílico y ácido jasmónico.
Quimí expresó que los productos actúan como alicitores, despertando las defensas naturales para que puedan defenderse, vuelvo a repetir, en forma natural de sus enemigos. Explica también que las pruebas ya se realizaron para moco en provincias como El Oro, Los Ríos y zonas cercanas a Jaquévero, y que con Fusarium raza 1 sí hay resultados positivos. Señaló que “queda como hipótesis poderlo hacer para el caso de Fusarium, pues no se han realizado pruebas en Fusarium raza 4, pero sí lo hemos hecho en Fusarium raza 1”.
Obstáculos prácticos, recomendaciones y perspectivas
El ingeniero identificó que la confianza representa un freno para lograr adopción. “Como es un producto ecuatoriano, como les decía, hecho en la provincia del El Oro, mucha gente desconfía y piensa que no, es mejor si viene de Estados Unidos, es mejor si viene de Alemania”.
También señaló la necesidad de apoyo institucional, “he presentado escritos a la prensa, pero no hay eco. Porque yo creo que en el país existe algo de egoísmo y que es mi importismo”. En este sentido, sugiere fortalecer técnicos, generar campañas de emergencia, implementar modelos pilotos de recuperación, establecer fondos especiales.
Incluso detalló las ventajas competitivas frente a los pesticidas, “cuando tenemos productos con este perfil de orgánicos, de amigables con el ambiente, de menor carga química para cuidar y preservar la salud de los usuarios y de los consumidores, nos permite tener unas ventajas competitivas”.
Respecto de costos explicó que los bioestimulantes naturales resultan más caros que productos sintéticos pero los beneficios compensan. “¿Los beneficios valen la pena? Por supuesto, porque nosotros hemos mitigado enfermedades como la cigatoca que afecta al banano a nivel mundial”. Finalmente remarcó que estas herramientas necesitan mantenerse, y eso se lo hace a través, como una vacuna”.
La entrevista completa puede visualizarse en las plataformas digitales de Manavisión Plus.

