Añadir una mínima cantidad de sal al café es una práctica utilizada por algunos cocineros para reducir el amargor y equilibrar el sabor , según explicó un profesional en un vídeo del restaurante El Abeto de Elche . Este gesto, aunque poco habitual en la preparación tradicional, tiene respaldo científico en estudios sobre percepción del gusto.
Cómo la sal modifica la percepción del amargor
La explicación está en la interacción entre sodio y papilas gustativas . Estudios, como el publicado en Nature en 1995 por Breslin y Beauchamp , demostraron que el sodio puede bloquear parcialmente los receptores del amargor , haciendo que la bebida resulte más suave al paladar.
Este efecto no solo atenúa los sabores más fuertes del café, sino que también permite resaltar aromas y matices dulces que normalmente quedan en segundo plano. Pequeñas cantidades de sal también pueden disminuir la acidez, haciendo más perceptibles otros componentes del café.
Aplicación práctica en cocina
Cocineros profesionales usan la sal como un ajuste de sabor más que como un ingrediente principal. Es especialmente útil en cafés de tueste oscuro, robustas intensos o preparaciones que se recalientan y pueden resultar excesivamente amargos.
En cafeterías o en cocina, añadir sal permite lograr un perfil equilibrado sin necesidad de azúcar u otros aditivos , especialmente cuando el café forma parte de recetas o se mantiene en máquinas industriales por períodos prolongados.
Limitaciones y contexto
En cafés de especialidad o de origen único , la sal no suele aportar beneficios. Esto porque el perfil de sabor ya está diseñado para ser suave y equilibrado naturalmente . Por tanto, el truco tiene sentido sobre todo en situaciones donde el café presenta amargor excesivo o desequilibrio sensorial .
El gesto también se considera seguro, ya que se trata de cantidades muy pequeñas. U na pizca por taza es suficiente para notar cambios significativos en la percepción del gusto.