Los primos Mikel Gabriel Huerta Leones y Jean Pierre Leones Delgado, de 15 años, fueron hallados muertos después de salir a la tienda. Ocurrió la tarde del miércoles 6 de mayo cuando los primos se dirigieron a la tienda por las calles polvorientas del barrio Los Artesanos de Montecristi. 

Minutos después, la madre de Mikel recibió una llamada que seguramente le heló la sangre: —"Hay unos hombres en una camioneta que nos están siguiendo", alcanzó a decir el joven. Tras esas palabras la comunicación se cortó abruptamente.  

Angustiada, la mujer corrió hasta la tienda de Los Artesanos donde todo queda lejos, pero solo encontró calles vacías y en silencio. Un vecino le contó que, cerca del anochecer, vio a los dos chicos corriendo desesperados, "como si la muerte los persiguiera".

La búsqueda

 Lo que vino después fue una madeja de hipótesis ante la desaparición de los adolescentes y llamadas desesperadas sin respuestas. Presos de la angustia, las familias empezaron a difundir fotografías de Mikel Gabriel Huerta y Jean Pierre Leones.

Esa tarde y noche, iniciaron la búsqueda por su cuenta tocando las puertas de las casas. Preguntando en grupos de WhatsApp del barrio donde difundieron las fotografías de los adolescentes. 

Jueves 7 de mayo

 Según el informe policial, la denuncia formal por desaparición se presentó al día siguiente, el jueves 7 de mayo.

Sin embargo, esa misma noche comenzaron a circular alertas sobre el hallazgo de dos cuerpos calcinados en el sector Los Bajos, cerca de la cancha Los Galácticos. Los cadáveres estaban a unos 300 metros de la vía que conduce al proyecto fallido de la Refinería del Pacífico.

Ambos tenían los pies atados y presentaban impactos de bala. Junto a ellos, la Policía encontró un vehículo quemado.

Lugar del hallazgo

En un informe policial se detalla que peritos de la Unidad de Criminalística recolectaron diez casquillos de fusil de asalto calibre 5.56 en la escena. Los cuerpos, irreconocibles por el fuego, fueron trasladados al Centro Forense de Manta esa misma noche.

La mañana del viernes 8 de mayo, los familiares lograron identificarlos por sus tatuajes. Entre las rejas del Centro Forense rodaban las lágrimas, las súplicas, las preguntas que desaparecen en el infinito como las sombras del sol.

Retiro de los cuerpos

Con sollozos y las manos temblorosas las familias intentaban resolver los funerales. Pensaban velarlos juntos en el barrio donde vivían. Quizás los sepultarían en el mismo cementerio, pero esperaban a que el padre de Mikel, que vive en Guayaquil, llegara para que decida. 

Un familiar, con la cara llorosa, lamentaba que los sueños de los adolescentes se hayan terminado. En casa se quedaron colgados los uniformes del colegio Luis Arboleda Martínez llenos de ilusiones. Mikel y Jen Pierre no podrán estrenarlos ni cristalizar su metas porque las balas apagaron sus vidas cuando apenas empezaban.