La Policía Nacional ejecutó el "Operativo Diamante" en el cantón El Carmen, provincia de Manabí, donde decomisó 207 kilos de cocaína ocultos en un vehículo y detuvo a dos ciudadanos ecuatorianos, con el objetivo de desarticular los corredores logísticos de bandas delictivas dedicadas al tráfico nacional e internacional de sustancias ilícitas en la región costera.
Detalles del procedimiento táctico
La intervención es el resultado de varias semanas de investigaciones y seguimientos exhaustivos por parte de los agentes de la Unidad Antinarcóticos. La labor de inteligencia previa permitió identificar la ruta y las características de los automotores sospechosos que circulaban por los ejes viales del cantón.
Para garantizar la seguridad y el éxito de la interceptación, los agentes especializados contaron con el apoyo operativo del personal de Criminalística, miembros de la Policía Comunitaria y personal de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO). Este contingente combinado estableció un perímetro táctico que hizo posible interceptar tres vehículos previamente geolocalizados por las unidades de investigación.
Hallazgo de escondite en uno de los carros
Durante la inspección física detallada de los automotores retenidos, los uniformados detectaron anomalías estructurales en la carrocería de uno de ellos. Tras un desmontaje, se constató la existencia de una "caleta", término técnico utilizado para denominar a un compartimento secreto fabricado especialmente para el ocultamiento de mercancías ilegales con el fin de evadir los controles en las carreteras.
En el interior de este espacio modificado artificialmente, el personal policial extrajo un total de 190 paquetes grandes en forma de ladrillo. Los bloques se encontraban envueltos cuidadosamente con plástico de color azul, un método de embalaje hermético que busca impermeabilizar la sustancia y mitigar los olores durante su transporte por el territorio nacional.
Pruebas de campo y detenciones
Frente a los indicios hallados, los técnicos de la institución aplicaron una prueba química rápida de campo (PIP) a las muestras del polvo blanco compactado extraído de los bloques. El análisis científico arrojó un resultado definitivo positivo para cocaína, confirmando la naturaleza de la sustancia incautada e iniciando formalmente la judicialización del caso.
El pesaje oficial determinó que el cargamento registraba un peso de 207 kilos de cocaína, volumen que de acuerdo con los voceros de la Policía equivale al retiro de 1.900.000 dosis individuales del mercado de consumo local y regional. En el sitio del hallazgo fueron arrestados Jostyn M. R. y Luis V. V., ambos de nacionalidad ecuatoriana y quienes no registraban antecedentes penales previos.
Evidencias y afectación financiera
Además de la cocaína incautada y la retención de los tres vehículos utilizados para la logística, los uniformados procedieron a la incautación de dos teléfonos celulares. Los dispositivos de comunicación móvil serán sometidos a extracciones periciales de datos que permitan trazar los contactos y determinar la identidad de los coordinadores de la organización.
Este decomiso genera un impacto financiero directo a la estructura económica de los grupos delictivos. De acuerdo con las estimaciones de las autoridades, el valor comercial de la sustancia varía según el destino final: en el mercado interno de Ecuador el cargamento tiene un precio de 432.060 dólares, mientras que si hubiese ingresado a Estados Unidos su cotización ascendería a 5.699.773 dólares. En los puertos de Europa, el valor estimado supera los 8.882.310 dólares.
Los dos aprehendidos, las evidencias y los vehículos quedaron bajo custodia de las autoridades para la instalación de la audiencia de calificación de flagrancia. Los bloques de alcaloide fueron trasladados bajo cadena de custodia hacia las bodegas de la Policía Antinarcóticos para su resguardo definitivo y posterior destrucción autorizada por orden judicial.

