La delincuencia volvió a impactar a la comunidad educativa de Santo Domingo. La mañana de este jueves 16 de julio, padres de familia que acudieron a dejar a sus hijos en una unidad educativa fiscal ubicada en la cooperativa Marina Peñaherrera fueron informados de que las clases quedaban suspendidas debido a un robo ocurrido durante la noche.
De acuerdo con información preliminar, desconocidos ingresaron al plantel mientras no había personal y sustrajeron cables del sistema eléctrico. El hecho provocó daños en las instalaciones y dejó sin funcionamiento los servicios básicos necesarios para desarrollar la jornada escolar.
La afectación se concentró en el segundo bloque de la institución, donde reciben clases estudiantes de educación inicial y primer grado. La falta de energía eléctrica también comprometió el abastecimiento de agua, por lo que las autoridades educativas optaron por suspender temporalmente las actividades mientras se realizaban los trabajos de reparación.
Santo Domingo enfrenta otro robo en unidad educativa
La noticia tomó por sorpresa a decenas de padres de familia, quienes llegaron junto a sus hijos con normalidad y encontraron las puertas cerradas. Muchos expresaron su preocupación por la creciente inseguridad que, aseguran, ya no solo afecta a viviendas y comercios, sino también a espacios destinados a la educación.
Algunos representantes manifestaron haber escuchado que los delincuentes también habrían sustraído otros objetos del establecimiento. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no existía un pronunciamiento oficial que confirmara el alcance total de las pérdidas materiales.
Los padres coincidieron en solicitar mayor presencia policial en el sector y reforzar las medidas de seguridad dentro del plantel. Consideran que este tipo de hechos genera incertidumbre entre las familias y afecta directamente el derecho de los niños a recibir clases en condiciones adecuadas.
Santo Domingo y la preocupación por la seguridad escolar
Este no es un hecho aislado. En los últimos meses, otras instituciones educativas fiscales de Santo Domingo también han reportado robos similares. En varios casos, los delincuentes han ingresado durante la noche para sustraer cables eléctricos, equipos y otros bienes de valor, ocasionando daños que interrumpen las actividades académicas.
El robo de cableado representa un problema recurrente debido al costo de reposición y al tiempo que demandan las reparaciones. Además de las pérdidas económicas, estas acciones afectan el funcionamiento de los servicios básicos y obligan, en ocasiones, a suspender la atención de cientos de estudiantes.
Mientras se restablecen las condiciones en la unidad educativa, la comunidad espera una respuesta efectiva de las autoridades.
La comunidad educativa confía en que las investigaciones permitan identificar a los responsables y que se implementen medidas de seguridad permanentes. Para las familias, proteger las escuelas también significa proteger el futuro de sus hijos.

