La mañana de este sábado 13 de marzo de 2026, un grupo de desconocidos fuertemente armados ejecutó un triple crimen en el interior de una vivienda ubicada en la ciudadela Elba González, en el cantón Tosagua, provincia de Manabí. El ataque dejó como saldo la muerte de dos hombres y una mujer. El suceso generó un ambiente de alta conflictividad cuando los allegados de las víctimas, motivados por el dolor y la desconfianza en el sistema, impidieron el levantamiento legal de los cuerpos, llevándoselos por cuenta propia y omitiendo los protocolos de autopsia de ley.

El ataque en la ciudadela de Tosagua

El silencio matutino de la ciudadela Elba González se vio interrumpido por el estruendo de ráfagas de armas de fuego. Según el reporte de los testigos y las investigaciones preliminares, los sicarios llegaron al sector a bordo de un vehículo de características no especificadas, irrumpieron de forma violenta en el domicilio y dispararon contra los presentes.

El pánico se apoderó de los residentes colindantes, quienes optaron por resguardarse en las zonas más seguras de sus casas mientras los atacantes escapaban con rumbo desconocido. Al cesar los disparos, la escena en el inmueble era devastadora, encontrándose los cuerpos de las víctimas en medio de rastros de proyectiles de alto calibre.

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Un casquillo evidencia el armamento pesado que fue utilizado para el triple crimen en la vivienda. - Redes

Identificación de las víctimas y tensión

Tras el arribo de las unidades de la Policía Nacional y los servicios de emergencia, se confirmó el fallecimiento inmediato de dos personas en el lugar. Las víctimas mortales fueron identificadas como Soraida Ordóñez Mero, de 60 años, y Steven Geovanni Ureta Anchundia, mientras que Carlos Jesús Ramos Ordóñez, de 22 años, fue hallado herido de gravedad.

No obstante, el procedimiento de Criminalística se vio obstaculizado. Los familiares de Soraya y Steven, en un acto de desesperación e indignación ante la ola de inseguridad, impidieron que los agentes trasladaran los restos al centro forense. Los cuerpos fueron retenidos por la comunidad en medio de escenas de llanto, evitando que se cumpliera con la cadena de custodia y el examen pericial correspondiente.

Deceso en Portoviejo y traslado irregular

La situación crítica se extendió hasta la capital manabita. Carlos Ramos, quien presentaba heridas de gravedad, fue transferido al hospital de Solca en Portoviejo. A pesar de los esfuerzos médicos, se confirmó su fallecimiento minutos más tarde. Al igual que en Tosagua, los parientes de Ramos se llevaron el cuerpo del centro hospitalario sin permitir el traslado a la morgue.

Este comportamiento de la ciudadanía refleja la fractura social y la tensión acumulada en Manabí. Las autoridades policiales han señalado que la falta de autopsias dificulta la recolección de indicios balísticos y forenses necesarios para judicializar el caso y dar con el paradero de los responsables del atento criminal.

Antecedentes de violencia en Tosagua

Este triple asesinato no es un hecho aislado. La masacre ocurre apenas días después de que la alcaldía de Tosagua y los altos mandos policiales de Manabí establecieran reuniones estratégicas para frenar la criminalidad. Sin embargo, los hechos de sangre han continuado en la zona rural y urbana del cantón.

El pasado lunes 9 de marzo, el comerciante Alejandro Zambrano Pinargote, de 34 años, fue acribillado en la parroquia Ángel Pedro Giler (La Estancilla). Zambrano, dedicado a la venta de camarón y rifas, dejó a una menor de edad en la orfandad. La recurrencia de estos ataques bajo la modalidad de sicariato ha puesto en alerta a las organizaciones de derechos humanos y a las fuerzas de seguridad nacional.

Impunidad y casos sin Resolver

La memoria colectiva de Tosagua también registra el doble crimen ocurrido el 4 de febrero, cuando Mery Zambrano y su hija María Fernanda Ordóñez fueron interceptadas por sicarios en moto en la vía Rocafuerte-Tosagua, específicamente en el sector Los Amarillos. A pesar de que las víctimas no registraban antecedentes penales, el ataque fue directo.

Hasta la fecha, no se han reportado detenciones por el asesinato de la madre y su hija, lo que alimenta la percepción de impunidad. La Policía mantiene operativos en los ejes viales, pero la sofisticación de los grupos armados y la falta de colaboración en los levantamientos de cadáveres presentan desafíos significativos para el sistema de justicia en la provincia de Manabí.