Cada 27 de noviembre, la Iglesia católica honra a San Virgilio de Salzburgo, monje irlandés, obispo y patrono de la ciudad que evangelizó los Alpes en el siglo VIII.
Orígenes y misión en el continente
San Virgilio (en irlandés Fergal) nació alrededor del 700 en Irlanda. Monje y abad del monasterio de Aghaboe, fue enviado al continente por el rey Pipino el Breve junto a San Sidonio.
Llegó a Baviera en 743 y colaboró con San Bonifacio en la organización eclesiástica, aunque sin someterse a su autoridad directa.
Años después, en 749, el duque Odilón de Baviera lo nombró obispo de Salzburgo, consagración que Bonifacio consideró irregular por no contar con su aprobación.
Evangelización de Carintia y Eslovenia
Desde Salzburgo, Virgilio impulsó la misión en Carintia (actual sur de Austria y norte de Eslovenia). Fundó el monasterio de Innichen (774) y envió misioneros a las tierras eslovenas.
Además, en 767 obtuvo del papa Zacarías la confirmación plena como obispo y, en 774, Adriano I le concedió a Salzburgo rango de sede metropolitana.
Consagró la primera catedral de Salzburgo en 774, según las Gesta sancti Hrodberti.
Controversia cosmológica
Virgilio mantuvo correspondencia con el papa Zacarías (748) en la que defendió que existían antípodas habitados y que la Tierra era esférica, ideas que Bonifacio denunció como contrarias a la Escritura. El papa ordenó investigarlo, pero no llegó a condenarlo.
La carta de Virgilio se conserva y es uno de los primeros documentos medievales que sostienen la redondez de la Tierra, según el Codex Epistolaris Carolinus.
Muerte y culto de San Virgilio
San Virgilio murió el 27 de noviembre de 784 en Salzburgo. Fue sepultado en la cripta de la catedral que él mismo consagró.
Asimismo, su culto comenzó inmediatamente y Gregorio IX lo confirmó en 1233. Es patrono principal de Salzburgo y de la provincia eclesiástica austriaca.
Celebración del 27 de noviembre
La memoria litúrgica de San Virgilio se celebra el 27 de noviembre, fecha exacta de su muerte en 784, según el Martirologio Romano.
En Salzburgo, la catedral acoge misas solemnes y la procesión con sus reliquias. Igualmente, en Irlanda se le recuerda como uno de los últimos grandes misioneros “hiberno-escoceses”.
Legado en la Iglesia de San Virgilio
El legado de Virgilio incluye la cristianización definitiva de los Alpes orientales y la fundación de la archidiócesis de Salzburgo (798, elevada por León III).
Reconstruyeron su catedral varias veces; la actual barroca conserva su cripta románica. Además, es patrono de los científicos católicos junto a San Alberto Magno.
