Cada 26 de noviembre, la Iglesia católica honra a San Conrado de Constanza, obispo del siglo X famoso por su piedad, sus peregrinaciones y su entrega pastoral.
Orígenes y elección episcopal
San Conrado nació alrededor del año 900 en la familia noble de los Welfen o Altdorf (Suabia). Educado en la catedral de Constanza, lo ordenaron sacerdote.
El clero y el pueblo, con aprobación del rey Enrique I, lo eligieron obispo de la diócesis en 934. Su episcopado duró 41 años, uno de los más largos del siglo X en Alemania.
Peregrinaciones a Jerusalén
Conrado realizó nueve peregrinaciones a Tierra Santa, cuatro de ellas a pie. La última, en 972, la emprendió a los 72 años.
Además, en cada viaje llevó consigo reliquias y donativos para los lugares santos. Durante su ausencia, la diócesis era administrada por vicarios.
Estas peregrinaciones le valieron el apodo de “el Peregrino”, según la Vita Sancti Conradi, escrita poco después de su muerte.
Pastoral laboral de San Conrado
Como obispo, reformó el clero, promovió la disciplina monástica y reconstruyó la catedral de Constanza tras un incendio en 939.
Asimismo, vivió con gran austeridad: durmió sobre cilicio, ayunó frecuentemente y vistió hábito sencillo bajo las vestiduras episcopales. También, fundó o restauró hospicios para peregrinos y pobres, según crónicas contemporáneas.
Muerte y culto
Conrado murió el 26 de noviembre de 975 en Constanza, a los 75 años. Fue enterrado en la cripta de la catedral. Se conoce que su culto comenzó inmediatamente; en 1123 el papa Calixto II lo canonizó por aclamación popular.
Sus reliquias se conservan en la Catedral de Constanza y en la iglesia de San Conrado de la misma ciudad.
Celebración del 26 de noviembre
La memoria litúrgica de San Conrado se celebra el 26 de noviembre, fecha exacta de su muerte en 975, según el Martirologio Romano.
Además, en Constanza, la catedral acoge misas solemnes y la procesión de sus reliquias. En Suabia y Baviera, igualmente, es día de onomástico para Conrado.
Legado en la Iglesia de San Conrado
El legado de San Conrado incluye la promoción de las peregrinaciones medievales a Jerusalén y el modelo de obispo-peregrino. Es copatrón de la diócesis de Constanza (hoy Friburgo) y patrón de los peregrinos a Tierra Santa.
Su figura inspiró la fundación de cofradías de peregrinos en el sur de Alemania. También, la catedral de Constanza conserva su báculo y su cruz pectoral.
