Cada 21 de noviembre, la Iglesia católica conmemora la Presentación de la Virgen María en el Templo de Jerusalén, fiesta que recuerda su consagración total a Dios.
Origen de la fiesta
La celebración tiene su raíz en el Protoevangelio de Santiago (siglo II), texto apócrifo que narra que Joaquín y Ana, cumpliendo una promesa, llevaron a María al Templo a los tres años para que se educara entre las vírgenes consagradas.
Allí permaneció hasta los 12 años, alimentada por un ángel y preparada para su misión, según el relato. Aunque el texto no es canónico, se aceptó la tradición en la piedad cristiana oriental desde el siglo VI.
La fiesta se celebró por primera vez en Jerusalén en la Basílica de Santa María la Nueva que consagraron el 21 de noviembre de 543.
Extensión litúrgica
En Oriente, la fiesta se difundió rápidamente y apareció en los calendarios constantinopolitanos del siglo VIII con el nombre “Ta Eisodia tes Theotokou” (Entrada de la Madre de Dios en el Templo). Asimismo, el emperador Manuel I Comneno la declaró obligatoria en 1166.
También, en Occidente fue introducida en Aviñón por Felipe de Mézières en 1372 y se extendió a toda la Iglesia latina por Sixto V en 1585. Pío V la suprimió en 1568, pero Sixto V la restableció definitivamente.
Significado teológico
La fiesta subraya la consagración total de María a Dios desde su infancia, anticipando su Inmaculada Concepción y su divina maternidad.
Asimismo, el Martirologio Romano la describe: “Memoria de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María, cuando sus padres la ofrecieron al Señor en el Templo”.
Igualmente la liturgia la presenta como modelo de vida consagrada y de respuesta generosa al plan divino.
Celebración del 21 de noviembre
La Presentación de la Virgen María en el Templo se celebra el 21 de noviembre por coincidir con la fecha de la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva en Jerusalén en 543, según el calendario bizantino que Occidente adoptó.
En el rito romano actual es memoria obligatoria. Asimismo, en muchos países hispanoamericanos se conoce popularmente como “Virgen de la Presentación” o “Niña María”.
Iconografía y devoción
Representan a María como niña mientras sube las gradas del templo, donde el sumo sacerdote la recibe, en compañía de Joaquín y Ana.
La escena más famosa está en los mosaicos de Kariye Camii (Estambul, siglo XIV). También, en España, la advocación tiene santuarios importantes en Valencia, Sevilla y León.
Legado en la Iglesia
La fiesta influyó en la institución de la consagración de vírgenes y en la espiritualidad de la vida consagrada. Igualmente, el Concilio Vaticano II cita esta memoria en Lumen Gentium 53 al hablar de la entrega total de María.
En 1990, Juan Pablo II la incluyó en el nuevo Martirologio Romano.
