La comunidad de la parroquia Picoazá inició sus festividades ancestrales mediante un colorido pregón tradicional ejecutado en sus calles principales este mes.
Esta importante actividad socio-cultural fue organizada con el firme objetivo de recuperar el valioso legado patrimonial histórico de los pueblos aborígenes de Manabí.
Múltiples comparsas alegóricas recorrieron la zona central del sector, captando de inmediato la atención masiva de todos los habitantes y turistas presentes.
Música, danza y rituales sagrados
La celebración integró emotivos carros alegóricos junto con las alegres bandas de pueblos, elementos musicales característicos de las identidades tradicionales ecuatorianas.
Ernesto Pin, coordinador local de la Casa de la Cultura, afirmó con orgullo que la festividad celebra directamente el patrimonio inmaterial de la parroquia.
El vocero cultural explicó detenidamente que este evento anual coincide con la tradicional bajada de los negros y los blancos locales.
Conciencia sobre la herencia cultural
"Hemos realizado este gran evento para que las personas tengan plena conciencia de que venimos de un legado patrimonial directo", sostuvo solemnemente Pin.
Por su parte, Elizabeth Álvarez, conocida respetuosamente como la mamá Elizabeth la curandera de Picoazá, compartió detalles históricos sobre este festejo comunitario.
La respetada líder comunitaria relató que la celebración incluyó rigurosamente el ancestral y espiritual ritual de la Víspera de San Juan.
Purificación y bendición del agua
Durante épocas prehispánicas, los antiguos aborígenes de Picoazá se bañaban en el río y pozos para asegurar un bienestar constante en sus hogares.
Estas prácticas místicas comunitarias buscaban fundamentalmente garantizar la prosperidad todos los años, bendiciendo el trabajo de la agricultura familiar de la zona.
Álvarez añadió que la inmersión colectiva servía también de forma directa para armonizar el cuerpo ante las energías negativas del entorno cotidiano.
Expresiones de la danza nativa
"También se hizo un Inti Raymi, el baño ritual en las piletas y la presentación destacada de grupos artísticos de danza ancestral", declaró Álvarez.
Entre los colectivos artísticos participantes destacó la prestigiosa agrupación folclórica denominada Las Golondrinas, proveniente desde la ciudad de Guayaquil.
El evento en Picoazá contó además con la activa y valiosa participación de la Fundación para el Desarrollo Integral Ciudadano, conformada por adultos mayores.
Traspasando saberes a nuevas generaciones
Rosa Azúa, representante de esta organización social, manifestó que sus integrantes buscan permanentemente rescatar los principios culturales de la región manabita.
El grupo dancístico trabaja arduamente para que la tradición se mantenga entre las nuevas generaciones mediante talleres y constantes presentaciones públicas.
Los adultos mayores evitan activamente que se opaque ese gran arsenal de cultura nativa de gran valor histórico que posee la urbe portovejense.
