La comunidad educativa del Colegio Cristo Rey de Portoviejo vivió una jornada de fe y recogimiento con la visita del cuadro del Prodigio de la Dolorosa, una imagen profundamente venerada por los católicos ecuatorianos y vinculada al milagro ocurrido hace 120 años en el Colegio San Gabriel de Quito.

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El milagroso cuadro de la Virgen Dolorosa

La llegada de la imagen reunió a estudiantes, familias, docentes y fieles católicos en diferentes actividades organizadas por la institución junto a la Compañía de Jesús, entidad que facilitó el recorrido de la Virgen por varias unidades educativas del país.

Según la tradición católica ecuatoriana, el 20 de abril de 1906, 35 estudiantes del Colegio San Gabriel aseguraron haber visto parpadear el cuadro de la Virgen Dolorosa durante aproximadamente 15 minutos. 

El hecho ocurrió en presencia de los alumnos jesuitas y desde entonces se convirtió en uno de los acontecimientos religiosos más recordados del Ecuador.

Precisamente, este 2026 se cumplieron 120 años de aquel suceso considerado milagroso por miles de fieles, motivo por el que la visita del cuadro ha tenido un significado aún más especial para la comunidad creyente.

Luego de dos años vuelven a recibir a la Virgen

El rector de la Unidad Educativa Cristo Rey, Edward Vicente Gutiérrez Navia, destacó la importancia espiritual de recibir la imagen en el plantel de Portoviejo.

"Recibir para nosotros el cuadro de la Dolorosa, el cuadro del milagro, es un mensaje claro de que Dios nos quiere. Es una linda oportunidad de acercarnos a nuestra espiritualidad. San Ignacio quería mucho a María y nosotros en Ecuador lo tenemos como un milagro que se nos dio en el Colegio San Gabriel ante estudiantes. Ese es un mensaje que creo hoy lo necesitamos más que nunca"

Edward Vicente Gutiérrez, rector del colegio Cristo Rey

Las actividades iniciaron desde el lunes 25 de mayo con celebraciones eucarísticas y, durante la noche, se desarrolló una vigilia acompañada de rosarios y momentos de oración.

Este martes se celebró una eucaristía presidida por monseñor Eduardo Castillo, quien compartió un mensaje centrado en el seguimiento a Dios y el fortalecimiento de la fe. Posteriormente, los fieles pudieron visitar el cuadro en la capilla de la Unidad Educativa Cristo Rey entre las 11h00 y las 13h30.

Por la tarde, la imagen recorrió la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) sede Portoviejo y posteriormente retornó a la institución educativa para una nueva misa a las 18h00.

Las actividades tuvieron gran acogida de devotos 

El director de pastoral, Jair Zambrano, señaló que la organización de la jornada buscó abrir un espacio espiritual para toda la comunidad.

"Para nosotros como institución es un privilegio recibir a la Virgen, es una bendición que queremos compartir con todas las familias, por eso preparamos un cronograma con muchas actividades. Se empezó desde el lunes en la noche con rosarios, la misa y la vigilia, en la que estuvieron presentes alrededor de 400 personas"

Jair Zambrano, director pastoral

Aunque la Unidad Educativa Cristo Rey ya había recibido la visita del cuadro en 2024, el rector aclaró que no se trata de un acontecimiento frecuente.

"No es algo que se recibe cada año, simplemente es la gracia de Dios que este año se repite. No es algo muy común y justamente ahora que son 120 años del milagro, con mayor razón ha sido una visita muy especial"

Edward Vicente Gutiérrez, rector del colegio Cristo Rey

Un significado especial para la comunidad estudiantil 

Entre los asistentes de los eventos de este martes también estuvieron padres de familia y devotos, quienes aprovecharon el momento para encomendar a sus hijos a la Virgen Dolorosa.

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La imagen de la Virgen Dolorosa siendo llevada por estudiantes y fieles a la capilla del colegio Cristo Rey - El Diario

Una de ellas fue Mónica Ponce, madre de familia de la institución, quien aseguró que la experiencia fue muy emotiva.

"Es muy significativo tener a la Virgen aquí, es muy emocionante estar presentando a mi hija ahora ante la Virgen. El año pasado presenté a mi hijo mayor con otra Virgen y este año le tocó a la más chiquita con la Dolorosa y me llena de mucha paz y tranquilidad"

Mónica Ponce, madre de familia y devota

Además, destacó el valor de este tipo de actividades dentro de la formación estudiantil. "Actualmente hay chicos que están desenfocados, y estas actividades los ayudan mucho a volver a encontrarse y conectar con su espiritualidad", añadió.

Tras su paso por Portoviejo, el cuadro de la Virgen Dolorosa será trasladado a Manta, donde permanecerá algunos días antes de retornar nuevamente a Quito.