Conseguir un empleo formal se ha convertido en una meta difícil para miles de ciudadanos de Portoviejo.

Zapateros, peluqueros, vendedores ambulantes y pequeños comerciantes forman parte de esa realidad que se mantiene viva gracias al esfuerzo diario y la necesidad.

En el marco del Día Internacional del Trabajador, estas historias reflejan cómo los llamados "oficios que no mueren" continúan siendo una alternativa de trabajado honrado frente a la crisis económica y laboral que atraviesa el país.

Un oficio de resistencia frente a los obstáculos

En la intersección de la avenida Manabí y avenida Alajuela, Santiago Briones trabaja cada día como zapatero. Aunque no estudió formalmente esta profesión, hace cuatro años encontró en este oficio una "salida" ante la falta de empleo en Portoviejo.

Según menciona, aprendió observando a otros compañeros del sector, quienes poco a poco le enseñaron el trabajo.

Hoy no solo repara zapatos, también arregla mochilas, bolsos y otros artículos de cuero.

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Santiago Briones reparando una mochila de cuero - El Diario

En los días buenos puede llegar a reparar hasta 20 pares de calzado, siempre que los clientes dejen un abono previo para iniciar el trabajo.

Sus precios son accesibles, tres dólares por arreglos de calzado de mujer y cuatro dólares en zapatos de hombre.

Gracias a esta labor ha logrado construir una clientela fija que le permite mantener a sus dos hijos. Sin embargo, asegura que trabajar en un oficio "informal" no es sencillo.

"El trabajo informal es agotador, existen situaciones que lo desaniman a uno, por ejemplo cuando el municipio no deja trabajar. Ellos no entienden la crisis que nosotros pasamos, les falta mucha empatía"

Santiago Briones, zapatero

Un legado que sigue

Otra historia similar es la de Carlos Cevallos peluquero de profesión, quien comenzó en este oficio desde los 15 años practicando con amigos y familiares.

Su aprendizaje nació en casa, heredado directamente de su padre, quien dedicó más de 30 años a este trabajo. 

Carlos mantiene una técnica que considera parte de su identidad profesional, el corte a tijera, una práctica que muchos peluqueros han dejado de lado. Sin embargo, menciona que se ha visto obligado a renovarse por la competencia.

Este trabajo no solo representa ingresos, sino también un legado familiar de muchos años.

"Los clientes de mi papá ahora son mis clientes. Aunque ellos siempre vienen y preguntan por él, porque él sigue trabajando, pero ya no como antes, ahora lo hago yo"

Carlos Cevallos, Peluquero 

Tradición y sustento familiar

En el caso de Fabián López, su trabajo es una herencia. "Unicornio Azul" es un tradicional puesto de pastelitos y jugos que se ha convertido en un "ícono" de Portoviejo.

El negocio fue iniciado por su padre hace más de 40 años, y "gracias a ese emprendimiento logró sacar adelante a toda nuestra familia, nos brindó educación, alimentación y estabilidad económica", recordó López.

También menciona que en su familia hay varios profesionales "gracias al esfuerzo que nació detrás de ese negocio", aunque hoy es él quien continúa con el legado y se lo inculca a sus hijos.

"Este trabajo nos dio todo. Mi padre levantó a la familia con este negocio y ahora me toca a mí seguir adelante"

Fabián López, dueño de "Unicornio Azul"

Datos de Informalidad

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la informalidad laboral en Ecuador continúa siendo una de las principales características del mercado laboral.

Hasta marzo de 2026 se perdieron más de 186.000 plazas de empleo adecuado en comparación con el año anterior. Mientras aumenta el peso del empleo no pleno dentro del mercado laboral.

Según los datos, este tipo de ocupación ya concentra a más de 3 millones de personas, consolidándose como uno de los principales componentes del empleo en el país.