El Municipio de Portoviejo incluyó en su Plan de Desarrollo 2050 la proyección de un nuevo aeropuerto, cuyos estudios iniciarían en 2031, según informó el alcalde Javier Pincay, como parte de la planificación estratégica de largo plazo para el cantón.
El alcalde explicó que el proyecto forma parte de una visión estructurada que busca fortalecer el crecimiento urbano y económico de la ciudad en las próximas décadas. Según detalló, la ejecución dependerá de los resultados de los estudios técnicos y de la disponibilidad de recursos.
"Este es un proyecto que está dentro de nuestra planificación 2050 y que comprende que para 2031 empiecen a realizarse los estudios, para que Portoviejo pueda contar con un aeropuerto antes o hasta el 2050".
Javier Pincay, alcalde de Portoviejo.
La propuesta se vincula con otros proyectos estratégicos impulsados por la administración municipal, entre ellos el desarrollo del denominado Portoviejo Hub, orientado a dinamizar la inversión y la actividad productiva.
Construcción participativa del Plan 2050
De acuerdo con la autoridad, el Plan 2050 fue elaborado mediante un proceso participativo que incluyó más de 60 mesas de trabajo con representantes de distintos sectores sociales y productivos.
En estos espacios participaron gremios profesionales, jóvenes, líderes comunitarios y actores económicos, quienes aportaron criterios para definir las prioridades de desarrollo del cantón.
"Fue un plan construido con la gente y para la gente", señaló el alcalde, al destacar que la planificación busca anticiparse a las necesidades futuras del territorio.
Análisis técnico y desafíos del proyecto
El planteamiento de un nuevo aeropuerto ha generado reacciones en sectores ciudadanos. Childerico Cevallos, activista cívico, indicó que la iniciativa representa una propuesta positiva, aunque aún se encuentra en una etapa inicial.
"Es constructivo para el desarrollo de la ciudad, pero por ahora es una idea que debe ser analizada", señaló.
El desarrollo de una infraestructura aeroportuaria implica procesos técnicos complejos. Entre ellos se incluyen estudios de ubicación, análisis de vientos, evaluación de suelos y planificación operativa, los cuales pueden tomar al menos cinco años antes de una eventual construcción.
Factores clave: continuidad y financiamiento
Según Cevallos, la viabilidad del proyecto dependerá de dos factores principales. El primero es la continuidad institucional, considerando que los planes de largo plazo pueden verse afectados por cambios de administración.
El segundo factor es la disponibilidad de recursos económicos, dado que se trata de una obra de alta inversión. Ambos elementos serán determinantes para avanzar desde la planificación hacia la ejecución.
Posturas desde sectores cívicos
Por su parte, Orlando Ponce, presidente de la Junta Cívica del Pueblo de Portoviejo, señaló que la ciudad debe contar con un aeropuerto y planteó que el proyecto debió considerarse desde el cierre de la anterior terminal aérea.
El dirigente propuso que los recursos generados por la comercialización de terrenos del Parque de Negocios Villanueva, ubicado en el área del antiguo aeropuerto, puedan destinarse no solo a estudios, sino también a la construcción de la nueva infraestructura.
Asimismo, enfatizó en la necesidad de garantizar la continuidad del Plan 2050 para evitar interrupciones en proyectos considerados estratégicos.
Contexto: cierre del aeropuerto Reales Tamarindos
El debate sobre un nuevo aeropuerto se produce aproximadamente 15 años después del cierre del aeropuerto Reales Tamarindos, que operó durante cerca de 80 años en la ciudad.
La terminal fue clausurada durante el gobierno de Rafael Correa, bajo argumentos relacionados con su rentabilidad y la cercanía con el aeropuerto de Manta.
Desde entonces, la conectividad aérea directa de Portoviejo ha sido un tema recurrente en la agenda local, especialmente en el contexto de planificación urbana y desarrollo territorial.

