Tres meses antes del cierre definitivo, el aeropuerto Reales Tamarindos recibió la categoría C otorgada por la Organización de Aviación Civil Internacional.

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Ocurrió en el 2011. En ese entonces, Armando Alcívar, era administrador del aeropuerto, quien recuerda que con esa evaluación internacional, el aeropuerto cumplía estándares técnicos, garantizando operaciones seguras. Al pasar de categoría D a C, se invirtieron cerca de 2 millones de dólares, destinados a mejorar la pista, además de construir un canal de evacuación de agua hacia el río, equipado con once bombas sumergibles, menciona Alcívar.

Aquel ascenso marcó un punto alto antes del cierre definitivo, pues la infraestructura exhibía avances que reforzaban su papel en la aviación local. La categoría C, concedida por la agencia especializada de la ONU, se convirtió en un reconocimiento relevante para el funcionamiento del aeropuerto.

El secuestro que estremeció a Portoviejo

El aeropuerto también fue escenario de uno de los episodios más recordados de Portoviejo, ocurrido el 7 de julio de 2005, durante el paro liderado entonces por la alcaldesa Patricia Briones. Alcívar recuerda cómo un grupo de personas tomó la pista y logró detener un avión, en medio de una movilización que ya tenía varios días de tensión.

Ocurrió cuando un grupo de pasajeros americanos tenía que viajar, al igual que un grupo de deportistas que esperaban transportar­se a Guayaquil. La llegada de un avión complicó el ambiente y aceleró los acontecimientos.

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Un grupo de personas sigue al avión, durante el paro del 2005.

Alcívar menciona que el vuelo de Ícaro arribó, pero la demora del piloto permitió que la multitud avanzara desde el parque Eloy Alfaro hacia el aeropuerto. Antes de que el avión despegara, una persona irrumpió en la pista a bordo de un carro tipo trooper, atravesando la malla de seguridad, lo que precipitó la toma total del área por parte de los manifestantes que se subieron hasta las alas del avión.

"Se detuvo el avión y se apagaron los motores", dice Alcívar, quien mantiene en su memoria todos los hechos del aeropuerto que fue cerrado el 9 de diciembre del 2011.

El cierre y la demanda ciudadana

La decisión de cerrar el aeropuerto continúa generando reclamos. Mery Zamora, activista política, señala que esa clausura afectó los derechos ciudadanos, al tratarse de un bien público de los portovejenses. “Dijeron en su momento que nos iban a construir una autopista que llegaría directo al aeropuerto de Manta, pero han pasado gobiernos y ninguno ha hecho nada”, indica.

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Desde el aeropuerto Reales Tamarindos, había vuelos diarios hacia Quito y Guayaquil.

Zamora exige al gobierno que designe recursos para que Portoviejo tenga un aeropuerto "como se merece la capital manabita". Recalca que un aeropuerto representa desarrollo, porque conecta a la población con el Ecuador y con el mundo.

Para Zamora, las autoridades han dejado pendientes compromisos fundamentales para la movilidad, el progreso y el futuro de la ciudad.