Ecuador cierra el primer trimestre del año con la aprobación de la última revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y una proyección de crecimiento económico de entre el 1.8% y el 2%. En este contexto, el economista Mauricio Pozo, exministro de Economía y Finanzas, analizó el estado de las reservas internacionales, el flujo de remesas y la ejecución de la inversión pública frente a la estructura actual del presupuesto del Estado, en una entrevista de Manavisión Plus.
-Economista, termina el primer trimestre del año y necesitamos conocer su opinión sobre los balances en materia económica en el país.
Yo creo que hay parte de los indicadores que se siguen transmitiendo al año 2026. No tengo duda que las remesas, que cumplieron récord el año anterior de 7.700 millones, van a mostrar un comportamiento similar este año. Tenemos recientemente comunicado por el Gobierno el tema del acuerdo con el Fondo Monetario, que le habilita a un financiamiento de 395 millones de dólares con la posibilidad de acceder a recursos de otros multilaterales. Sin embargo, el año pasado fue un año de rebote con un crecimiento del 3.7%. Las estimaciones para este año son mucho más austeras, hablando de tasas del 1.8% o no más allá del 2%, que es regresar al histórico que hemos tenido y que no es suficiente.
-¿Dónde identifica los mayores retrasos en la gestión actual?
Donde sí creo que estamos con un atraso es en el tema de las reformas. Me refiero a reformas en el ámbito fiscal: la Seguridad Social, el tamaño del Estado, el rol del Estado en el manejo de las empresas públicas como Petroecuador, que sigue teniendo un problema de gestión. El ingrediente político lamentablemente siempre complica; tenemos el ingreso de la campaña seccional y eso mete ruido. A veces los gobiernos no están dispuestos a sacrificar la popularidad tomando decisiones necesarias, pero políticamente no rentables.
-¿Cree que hay un cálculo político para no activar estas leyes que son importantes para el país?
Presumo, especulo, que no se van a adoptar. La reforma a la seguridad social va a topar aspectos sensibles como el número de años para el cálculo de la jubilación o la edad. Estos temas no son fáciles. Como se viene el proceso electoral, presumo que ese tema no se va a topar y que lamentablemente nuevamente se va a "patear" hacia adelante. Lo mismo con Petroecuador; cambiar su estructura a una de capital abierto, como tiene Petrobras en Brasil, podría verse como una privatización y eso no es rentable políticamente, peor aún con el resultado de no producir petróleo en el bloque 43 del ITT.
-¿Cómo ha influido el regreso del Ecuador a los mercados internacionales con esta emisión de cuatro mil millones de dólares?
El Ecuador efectivamente vuelve a los mercados y eso es positivo, apoyado por el acuerdo con multilaterales, la recuperación de reservas y la baja del riesgo país. Pero esto no necesariamente le da sostenibilidad a las finanzas públicas. ¿Por qué razón? Porque en la práctica estamos abriendo un hueco para tapar otro. Para cambiar ese círculo vicioso hay que tomar acción sobre reformas; volver a los mercados es solo una pieza de un rompecabezas bastante más grande.
- En cuanto a los subsidios a los combustibles y las compensaciones al transporte, ¿se ha aplicado la fórmula correcta?
Los subsidios tienen que cumplir un rol. El subsidio a los derivados de petróleo (gasolina, gas) es malo porque genera contrabando, distorsiones y beneficia más a los que más tienen. Se ha avanzado de manera importante en gasolina y diésel, pero queda mucho más. Hay que tomar decisiones con Petroecuador y las refinerías. Por ejemplo, el precio del barril que Petroecuador le vende a la refinería no pasa de 10 dólares, cuando el mercado internacional paga cerca de 100 dólares. Toda esa diferencia es un subsidio oculto que tiene que resolverse.
-¿Qué lectura tiene sobre la recaudación de impuestos y la responsabilidad ciudadana?
El año pasado la recaudación fue cerca de los 16 mil millones de dólares, un crecimiento del 10%, lo cual es bueno. Sin embargo, se incluyeron decisiones temporales que se han quedado como permanentes, como el adelanto de impuestos pedido al sector privado. El nivel de impuestos tiene que ser el que técnicamente deba recaudarse sin sacrificar el crecimiento. Ahora se viene una nueva reforma por el acuerdo con el Fondo; ojalá no tope tasas impositivas, sino exenciones o mejoras en la recaudación.
-Sobre la reforma al COOTAD y la fiscalización de recursos a los GAD por parte del Ministerio de Finanzas, ¿está de acuerdo con esta medida?
He estado dos veces en el Ministerio y parte de las reformas debe ser la rendición de cuentas. El Ministerio de Finanzas no es que decide cuánto entregar, la ley le obliga (20% de ingresos tributarios, 10% petroleros, etc.). Pero no se sabe el destino de los recursos ni si el uso es eficiente. Lamentablemente, en los GAD ha sido un denominador común la falta de administración eficiente. Si el Ministerio fiscaliza, no creo que sea invasión a la autonomía, sino una colaboración para mejorar la administración pública.
-La ciudadanía clama por obra pública. ¿Cuándo veremos resultados desde el Gobierno central?
Quisiera decirle que ya está entrando, pero la proporción es muy pequeña. La estructura del presupuesto es muy rígida: si restas nómina, subsidios y pago de deuda, lo que queda para inversión pública es apenas un 2% o 3%. El Estado no está colaborando con el sector privado como socio para una recuperación. Se requiere una reforma que cambie la estructura del presupuesto para liberar recursos.
-Como actor político, ¿cómo avizora el panorama para las próximas elecciones seccionales?
Si algo hay seguro en política es que nada es seguro. Quito, por ejemplo, necesita un cambio de fondo. Es una ciudad con una alcaldía de 24 mil personas y problemas de gestión. El municipio de Guayaquil, en la época de Nebot, tenía cuatro mil empleados y menos burocracia. En Quito hay un desperdicio de fondos con tantos asesores y asistentes. El alcalde tiene que ser un administrador; si tiene solo un perfil político, eso no va a funcionar.

