El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este viernes su firme rechazo a un alto el fuego con Irán, argumentando que su país está "arrasando" a la nación asiática en una ofensiva que ya supera los veinte días, llevada a cabo junto a Israel. El mandatario enfatizó que no ve sentido en detener las hostilidades cuando, a su juicio, las fuerzas estadounidenses tienen una ventaja decisiva y el conflicto está en una fase de dominio.

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Desde las inmediaciones de la Casa Blanca, Trump declaró ante la prensa que, si bien el diálogo es una opción que su administración no descarta, un cese de las hostilidades no es lo que su gobierno busca en este momento. "Podemos dialogar, pero no quiero un alto el fuego. No se declara un alto el fuego cuando, literalmente, estás arrasando al bando contrario. No es eso lo que buscamos", afirmó con contundencia, subrayando la percepción de superioridad militar de Estados Unidos en el desarrollo del conflicto. Esta declaración se produce en un momento de alta tensión regional, con operaciones militares activas.

Al ser consultado sobre la posibilidad de un incremento adicional en el despliegue de tropas en Oriente Próximo, el presidente optó por evadir una respuesta directa, indicando que sus militares no aprobarían tal divulgación de información estratégica. Sin embargo, aprovechó la oportunidad para reafirmar la vasta capacidad bélica de su nación. "Tenemos muchas tropas, munición ilimitada, el mejor equipamiento del mundo", aseguró Trump, quien añadió que la actual campaña contra Irán era una acción necesaria y que, francamente, debió haberse iniciado mucho antes de su llegada a la presidencia, sugiriendo una política de mano dura desde hace tiempo.

Trump critica a la OTAN

En otro punto relevante de su intervención, el presidente estadounidense volvió a abordar la situación del estrecho de Ormuz, un paso marítimo crucial para el comercio global de petróleo y otras mercancías. Describió su apertura y seguridad como "una maniobra militar muy sencilla, relativamente segura", aunque matizó que su mantenimiento requiere de "mucha ayuda" y cooperación internacional. En este contexto, Trump reiteró su llamado a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para que asuma un papel más activo en la región, criticando duramente a sus aliados por su inacción.

El mandatario no dudó en calificar a los países miembros de la Alianza Atlántica de "cobardes" por su persistente negativa a respaldar a Estados Unidos en el mantenimiento de la navegación segura en Ormuz. A su vez, describió a la OTAN como un "tigre de papel" sin la presencia y el liderazgo de Washington, una crítica recurrente de su administración. A pesar de que Estados Unidos no depende directamente del comercio que transita por este estrecho, Trump defendió su reapertura y seguridad como un beneficio esencial para el resto del mundo y la economía global.

Respuesta iraní en el conflicto regional

La postura inflexible de Trump se enmarca en un contexto de escalada de tensiones y acciones militares recíprocas en la región. La Guardia Revolucionaria de Irán ha reivindicado durante los últimos días ataques contra buques en el estratégico estrecho de Ormuz. Estas acciones se presentan como una respuesta directa a la citada ofensiva militar contra territorio iraní, que también ha incluido ataques contra Israel e intereses estadounidenses en Oriente Próximo, incluyendo bases militares y personal. La situación regional se mantiene en un punto crítico, con declaraciones y acciones que sugieren una prolongación del enfrentamiento.