Estados Unidos "no ha terminado" con Irán, advirtió este martes el presidente Donald Trump, dos semanas después de la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio, que amenazan también con extenderse al mar Rojo. Las fuerzas estadounidenses lanzaron este martes una nueva ola de bombardeos contra Irán por undécima noche consecutiva, según el Mando Central de Estados Unidos en Oriente Medio (Centcom).

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Poco después, los medios estatales iraníes informaron que se activó el sistema de defensa aérea en Teherán y reportaron explosiones en el noroeste y sur de Irán, así como en la ciudad de Bushehr, sede de una planta nuclear. La presión sobre la economía global aumenta cuando se recrudece el conflicto e Irán impone un cerco en el estratégico estrecho de Ormuz.

Trump ordenó nuevos bombardeos este martes

Poco antes de la última ola de bombardeos contra Irán, Trump afirmó que "no ha terminado en absoluto" su campaña contra la república islámica. El mandatario afirmó que sus fuerzas atacarán "muy pronto" un complejo nuclear subterráneo conocido como Montaña Pickaxe, cerca de Natanz, donde los servicios de inteligencia occidentales sospechan que Irán construye una planta de enriquecimiento no declarada.

Irán respondió con ataques contra los aliados estadounidenses Jordania, Kuwait y Bahréin, al tiempo que rebeldes hutíes, que controlan amplias zonas de Yemen, anunciaran el lunes un "bloqueo marítimo" contra Arabia Saudita, aliado de Estados Unidos. En consecuencia, los precios del petróleo alcanzaron el lunes su nivel más alto desde hacía un mes, por encima de los 90 dólares.

Trump también amenazó este martes a los hutíes y afirmó que si avanzan en el cerco se encargará de ellos. Arabia Saudita y los hutíes intercambiaron disparos la semana pasada por primera vez en años, arriesgando la tregua de 2022, pero los rebeldes se han mantenido al margen desde que Israel y Estados Unidos atacaron a Irán a finales de febrero.

Irán respondió con ataques a aliados de Washington 

En el otro extremo de la península de Arabia, los bombardeos que reiniciaron el 7 de julio alcanzaron niveles sin precedentes desde el primer alto el fuego acordado en abril y reforzado a mediados de junio por un protocolo de acuerdo que debía conducir al final de la guerra. La cifra de muertes de militares estadounidenses llega a 17 y casi 100 han resultado heridos, informó el Pentágono el lunes.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo el martes a senadores estadounidenses que la guerra ha costado 37.500 millones de dólares hasta ahora, por encima de casi 29.000 millones a mediados de mayo. Como ya hizo al comienzo de los bombardeos israeloestadounidenses el 28 de febrero, Irán respondió con ataques a aliados de Washington en el Golfo y Oriente Medio como Siria, Jordania o Irak.

Irán en guerra total, dijo su presidente, Masud Pezeshkian

"El enemigo deberá prepararse para olas de drones y ataques de misiles aún más decisivos y poderosos", afirmaron el martes los Guardianes de la Revolución. Este ejército ideológico de Irán aseguró que sus fuerzas destruyeron sistemas de defensa antiaérea e instalaciones de radares en Baréin y Kuwait.

Naser al Dhafiri, un funcionario kuwaití de unos 40 años, asegura que los ataques y el miedo a los cortes de electricidad en este tórrido país generan "una inmensa presión psicológica" en la población. En el otro bando, Irán está inmerso en una guerra total, declaró su presidente, Masud Pezeshkian.

"Seguimos luchando por cubrir nuestras necesidades básicas y, ahora, además, tenemos que hacer frente a la destrucción causada por la guerra", afirmó Shahin, una bordadora de 34 años en Iranshahr, en el centro de Irán.