Cientos de trabajadores, mineros, transportistas, maestros y campesinos retomaron este jueves 21 de mayo de 2026 las calles de La Paz, Bolivia, para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mientras el Gobierno reiteró su llamado al diálogo para contener una crisis social que suma más de tres semanas de protestas y bloqueos.
Epicentro de protestas y bloqueos
Las movilizaciones se desarrollaron en el centro de la capital política boliviana, donde obreros y mineros avanzaron con cascos de trabajo y detonaciones de petardos, mientras efectivos antimotines resguardaban con vallas metálicas y escudos la Plaza Murillo, sede del Palacio de Gobierno.
La protesta ocurre en medio de una severa crisis económica que ha provocado escasez de alimentos, combustibles y medicamentos, agravada por al menos 47 bloqueos de carreteras activos en siete de los nueve departamentos del país, según datos oficiales.
Presión social y ajustes en el gabinete
Las manifestaciones transcurrieron sin incidentes graves este jueves, aunque la Fiscalía confirmó que las violentas protestas del lunes dejaron 130 personas detenidas.
En respuesta al creciente rechazo social, el presidente Rodrigo Paz designó como nuevo ministro de Trabajo a Williams Bascopé, abogado de origen aimara, en reemplazo de Edgar Morales, cuestionado por organizaciones sindicales.
El mandatario afirmó que su administración mantiene abiertas las puertas al diálogo y aseguró que las organizaciones sociales tendrán "espacios de negociación" para presentar sus demandas.
Bloqueos y crisis política
En Cochabamba, la Policía intervino este jueves para despejar una ruta estratégica, utilizando gases lacrimógenos y deteniendo a nueve manifestantes, según reportes oficiales.
Las protestas, que inicialmente exigían incrementos salariales, mejor abastecimiento de combustibles y derogación de reformas económicas, evolucionaron hacia pedidos de renuncia presidencial.
El conflicto marca uno de los momentos más complejos para el Gobierno de Paz, quien asumió el poder hace apenas seis meses, poniendo fin a dos décadas de administraciones socialistas encabezadas por Evo Morales y Luis Arce.
Reacciones internacionales
El Gobierno de Donald Trump expresó respaldo a la administración boliviana y afirmó que enfrenta intentos de desestabilización institucional.
En la misma línea, la alianza regional Escudo de las Américas manifestó preocupación por acciones que, según señaló, podrían alterar el orden constitucional.
Desde Naciones Unidas, el portavoz de António Guterres, Stéphane Dujarric, pidió un diálogo constructivo e inclusivo para superar la crisis y evitar una escalada del conflicto.
