El presidente de Rumania, Nicușor Dan, informó este domingo que fue invitado a la primera reunión de la llamada "Junta de Paz", una nueva instancia internacional impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El anuncio lo realizó a través de su cuenta oficial de Facebook, donde precisó que el encuentro se llevará a cabo el próximo 19 de febrero en Washington.

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Sin embargo, el mandatario rumano fue enfático al señalar que, por el momento, no existe una decisión definitiva sobre la participación de su país en el evento, ya que esta dependerá de negociaciones previas con las autoridades estadounidenses.

Una invitación bajo condiciones

Dan explicó que Rumania no forma parte actualmente de la "Junta de Paz" y que cualquier acercamiento estará sujeto a conversaciones sobre el formato de la reunión y las condiciones de adhesión. En particular, subrayó que su país solo consideraría integrarse si se plantea una revisión de la Carta que rige a este nuevo organismo.

El presidente dejó entrever que Bucarest busca claridad sobre el rol que podrían desempeñar los países no miembros fundadores y el alcance real de esta iniciativa en el escenario internacional.

Un proyecto con alcance global

La "Junta de Paz" forma parte del plan anunciado por Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza. Según esta propuesta, un Comité Nacional para la Administración de Gaza asumiría de manera provisional la gestión del territorio palestino, bajo la supervisión de un "Consejo de paz" presidido por el propio mandatario estadounidense.

No obstante, el documento fundacional de esta Junta no menciona de forma explícita a Gaza. En cambio, define un objetivo más amplio: contribuir a la resolución de conflictos armados a nivel mundial.

Críticas a la ONU y reacciones en Europa

El preámbulo de la Carta de la "Junta de Paz" incluye críticas implícitas a la Organización de Naciones Unidas, señalando que el nuevo organismo deberá tener la "valentía" de apartarse de instituciones y enfoques que, según el texto, han fracasado con frecuencia en la solución de conflictos.

La iniciativa ha generado reacciones diversas en Europa. El primer ministro de Hungría confirmó que también recibió una invitación y manifestó su intención de asistir al encuentro en Washington. En contraste, el primer ministro checo, Andrej Babiš, adelantó que no prevé que su país se adhiera a la propuesta.

"Actuaremos de forma coordinada con otros Estados miembros de la Unión Europea. Algunos ya han dicho que no participarán".

Andrej Babiš, primer ministro checo.

El costo de un asiento permanente

Uno de los aspectos más polémicos del proyecto es el requisito económico para los países que aspiren a un escaño permanente en la "Junta de Paz". De acuerdo con la información disponible, estos Estados deberán pagar un aporte de entrada de 1.000 millones de dólares.

Este punto ha despertado cuestionamientos sobre la naturaleza del organismo y su viabilidad como espacio legítimo de mediación internacional.