Un informe respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre el riesgo de una interrupción digital masiva causada por fenómenos naturales o fallas en infraestructuras críticas.

El documento fue presentado en Ginebra por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y analiza cómo eventos como tormentas solares, erupciones volcánicas, olas de calor extremas o daños en cables submarinos podrían afectar servicios esenciales debido a la creciente dependencia mundial de los sistemas digitales.

La advertencia surge en un contexto de creciente digitalización de la economía, los servicios públicos y las comunicaciones. Según el informe, una interrupción significativa de las redes digitales podría desencadenar fallas en cascada que afectarían simultáneamente sectores como energía, salud, finanzas, transporte y telecomunicaciones.

Durante la presentación del documento, la secretaria general de la UIT, Doreen Bogdan-Martin, explicó que numerosos servicios cotidianos dependen actualmente de infraestructuras digitales interconectadas. Entre ellos figuran sistemas de pago, redes eléctricas, plataformas de comunicación y servicios de emergencia.

Una dependencia cada vez mayor

El informe sostiene que la sociedad moderna ha incorporado tecnologías digitales en prácticamente todas las actividades económicas y sociales. Esta integración ha aumentado la eficiencia de numerosos procesos, pero también ha incrementado la exposición a riesgos sistémicos, señala el portal Noticias ONU:

En caso de una interrupción digital de gran escala, hospitales podrían perder acceso a historiales médicos electrónicos y sistemas de coordinación sanitaria. Del mismo modo, los pagos electrónicos y las operaciones bancarias podrían experimentar interrupciones, afectando a consumidores, comercios y cadenas de suministro.

Las consecuencias también alcanzarían al transporte aéreo, marítimo y terrestre. Sistemas de navegación satelital, plataformas logísticas y herramientas de gestión operativa podrían sufrir limitaciones que provocarían retrasos en la movilidad de personas y mercancías.

Según los autores del informe, este escenario puede entenderse como una posible "pandemia digital", caracterizada por la propagación rápida de fallas a través de sistemas interconectados que sustentan actividades esenciales.

Casos reales que evidencian el riesgo

El documento subraya que muchas de las amenazas identificadas no pertenecen al ámbito de la ficción ni de escenarios puramente teóricos. Diversos antecedentes demuestran la capacidad de ciertos eventos para afectar infraestructuras críticas.

Uno de los ejemplos citados es la erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en 2022. El fenómeno dañó el principal cable submarino internacional de Tonga, dejando al país con severas limitaciones de comunicación durante varias semanas.

Otro antecedente mencionado ocurrió en 1989, cuando una tormenta geomagnética provocó un apagón eléctrico que afectó a millones de personas en Quebec, Canadá. Asimismo, recientes olas de calor registradas en Europa han generado problemas operativos en centros de datos y redes eléctricas sometidas a temperaturas extremas.

El informe destaca que, a diferencia de décadas anteriores, las actuales infraestructuras digitales están profundamente conectadas entre sí. Como resultado, una falla inicial puede extenderse rápidamente hacia otros sistemas dependientes.

El efecto dominó de las fallas en cascada

De acuerdo con Kamal Kishore, representante especial para la Reducción del Riesgo de Desastres, una interrupción en el suministro eléctrico puede afectar inmediatamente las telecomunicaciones. A su vez, la caída de las telecomunicaciones impacta servicios financieros, sistemas de pago y otras actividades esenciales.

Los datos recopilados en el informe indican que hasta el 89 % de las interrupciones digitales asociadas a desastres naturales son consecuencia de efectos secundarios y no del evento inicial. Además, el número de personas afectadas puede multiplicarse considerablemente a medida que las fallas se expanden por distintos sectores.

Los especialistas también describen escenarios potenciales como una tormenta solar comparable al Evento Carrington de 1859. Un fenómeno de esa magnitud podría afectar satélites, redes eléctricas y sistemas financieros en múltiples regiones del planeta.

Otro escenario contempla una ola de calor prolongada que comprometa el funcionamiento de centros de datos y sistemas de enfriamiento, reduciendo gradualmente la capacidad operativa de redes móviles, hospitales y plataformas de respuesta ante emergencias.

La ausencia de sistemas alternativos

Los expertos advierten que muchas organizaciones han abandonado progresivamente los mecanismos analógicos que anteriormente servían como respaldo durante situaciones de crisis.

Hospitales, administraciones públicas, comercios y entidades financieras operan cada vez más mediante plataformas digitales. Esta transformación ha reducido la disponibilidad de alternativas manuales para mantener servicios esenciales durante interrupciones prolongadas.

Según el informe, esta situación incrementa la necesidad de desarrollar estrategias de resiliencia capaces de garantizar la continuidad operativa frente a fallas tecnológicas de gran escala.

Recomendaciones para fortalecer la resiliencia

El documento concluye que la respuesta no consiste en reducir el uso de tecnologías digitales, sino en fortalecer la preparación frente a posibles interrupciones.

Entre las principales recomendaciones figuran el fortalecimiento de estándares internacionales de gestión de riesgos, la protección de infraestructuras críticas como cables submarinos y redes eléctricas, la conservación de capacidades de respaldo analógicas y una mayor coordinación entre gobiernos, operadores tecnológicos y sector privado.

Los autores consideran que la planificación anticipada será determinante para reducir el impacto de futuras interrupciones. El informe señala que muchas de las vulnerabilidades ya son conocidas por especialistas y operadores, por lo que la prioridad radica en mejorar la preparación y la coordinación antes de que ocurra una crisis de gran magnitud. (10)