Un estudio liderado por investigadores de la Escuela del Clima de Columbia, en Estados Unidos, concluyó que los árboles pueden seguir absorbiendo dióxido de carbono (CO₂) mediante la fotosíntesis incluso después de haber detenido su crecimiento estacional. La investigación, publicada en la revista científica Science Advances, analizó robles en distintas regiones del país y encontró que la captación de carbono y la producción de nueva madera no siempre ocurren de manera simultánea, un hallazgo con implicaciones para las proyecciones climáticas globales.

Los resultados muestran que los árboles continúan realizando fotosíntesis durante varios meses después de que cesa el crecimiento de sus troncos y ramas. Esta diferencia cuestiona una de las premisas utilizadas en numerosos modelos climáticos, según la cual una mayor fotosíntesis se traduce directamente en un incremento del crecimiento forestal.

El trabajo fue encabezado por Mukund Palat Rao, ecoclimatólogo del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty, quien señaló que una mayor absorción de carbono no implica necesariamente una mayor acumulación de biomasa leñosa.

Carbono absorbido, pero no siempre almacenado en madera

La investigación recuerda que durante la fotosíntesis los árboles capturan CO₂ atmosférico y lo transforman en compuestos orgánicos mediante la energía solar. Parte de ese carbono se incorpora a la madera, donde puede permanecer almacenado durante décadas o siglos, mientras que otra fracción se destina a hojas, raíces, frutos o procesos metabólicos de corta duración.

Según los investigadores, esta diferencia es clave para comprender el papel de los bosques como sumideros de carbono. Si una porción significativa del carbono absorbido no se convierte en biomasa leñosa, la capacidad de almacenamiento a largo plazo podría ser menor de lo estimado por algunos modelos.

Los científicos analizaron información procedente de 137 sitios forestales en el este de Estados Unidos y California. Para ello combinaron imágenes satelitales, sensores instalados en troncos, mediciones continuas de CO₂ y registros históricos de crecimiento arbóreo.

Resultados en robles de distintas regiones

En los bosques del este de Estados Unidos, los robles crecieron principalmente entre mayo y julio, aunque continuaron realizando fotosíntesis hasta octubre. Los datos indican que aproximadamente 36 % de la absorción anual de carbono ocurrió después de que el crecimiento había finalizado.

En California, el crecimiento se concentró entre diciembre y abril, mientras que la fotosíntesis continuó durante meses posteriores. Allí, cerca de 26 % del carbono absorbido anualmente fue captado después del cese del crecimiento.

Los investigadores atribuyen este fenómeno a factores relacionados con la disponibilidad de agua. Cuando aumentan las condiciones de calor y sequía, los árboles pierden la presión hídrica necesaria para expandir sus tejidos, lo que limita el crecimiento incluso cuando la fotosíntesis sigue activa.

Implicaciones para el cambio climático

El estudio también detectó que la separación entre fotosíntesis y crecimiento fue más marcada durante años con una elevada variabilidad climática, caracterizados por alternancias entre sequías intensas y periodos húmedos.

Los autores advierten que este patrón podría volverse más frecuente a medida que avance el cambio climático, lo que obligaría a revisar algunas estimaciones sobre la capacidad futura de los bosques para almacenar carbono.

Actualmente, el equipo de investigación continúa evaluando si este comportamiento se reproduce en otras especies forestales, ecosistemas y regiones del mundo, con el objetivo de mejorar las proyecciones sobre el papel de los bosques en la mitigación del calentamiento global.