Las autoridades de Irán anunciaron este miércoles el aplazamiento del funeral en honor del fallecido líder supremo del país, Alí Jamenei, quien falleció el 28 de febrero en el marco de la ofensiva sorpresa lanzada por Estados Unidos e Israel.
"La principal razón del aplazamiento de la ceremonia son las muchas peticiones de personas de diferentes provincias que quieren acudir al funeral", indicó el Consejo de Coordinación de Propaganda Islámica de la provincia de Teherán, según ha recogido la cadena de televisión pública iraní, IRIB.
Irán no confirma fecha para el funeral
Así, afirmó que la nueva fecha será anunciada próximamente, sin más detalles.
El anuncio se dio después de que el citado organismo afirmara que en la medianoche de este miércoles arrancaría una ceremonia de tres días de funeral de Estado en el mausoleo Imam Jomeini de la capital.
De hecho, se había detallado que esta ceremonia se mantendría activa durante 72 horas continuas, sin pausas.
La muerte de Alí Jamenei
Jamenei murió el 28 de febrero a causa de la oleada de bombardeos desatada por Estados Unidos e Israel, un ataque en el que además murieron su esposa, Mansuré Jojasté Bagherzadé, y varios de sus familiares, entre ellos su hija y una de sus nietas.
La ofensiva conjunta ha dejado hasta la fecha más de mil muertos en Irán, según datos de las autoridades.
Entre los fallecidos figuran además varios ministros y altos cargos del Ejército, que ha respondido lanzando misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en Oriente Próximo.
¿Quién era el cuestionado líder de Irán?
Alí Jamenei (1939-2026) fue el clérigo y político que ostentó el poder absoluto en Irán durante casi cuatro décadas. Tras participar en la Revolución de 1979 y ser presidente, sucedió a Jomeini en 1989 como Líder Supremo.
Bajo su mando, ejerció un control férreo sobre las fuerzas armadas y la justicia, manteniendo una postura de confrontación radical contra Occidente y consolidando el programa nuclear.
Su legado estuvo marcado por la defensa de una teocracia conservadora, la represión de las protestas sociales y el apoyo a milicias regionales, priorizando siempre la supervivencia del sistema islámico hasta su muerte.

