La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha puesto al mundo en vilo este 2026. Tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei y el colapso de la vía diplomática, el territorio iraní se ha convertido en el epicentro de una crisis que combina transiciones políticas internas con una tensión energética global. La internacionalista y también experta en Derechos Humanos, Dayana León, desglosó la situación en una entrevista de Manavisión Plus.
-Dayana, estamos viendo un escenario de máxima peligrosidad entre EE. UU., Israel e Irán. ¿Qué es lo que realmente cree usted que está detonando esta escalada en este punto del continente asiático?
Esta escalada tiene antecedentes importantes. La ofensiva militar desarrollada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de este año representa uno de los puntos más críticos en las últimas décadas. Hay tres factores fundamentales: primero, la percepción de que el programa nuclear iraní estaba cruzando líneas rojas; segundo, el aumento de la capacidad de Irán para proyectar poder regional a través de aliados armados; y tercero, el colapso de la vía diplomática. Además, la guerra ocurre en un momento excepcional tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei, activando un proceso de sucesión política dentro del régimen.
-¿Por qué Washington decidió actuar ahora en 2026 y no antes, considerando que esta problemática data del siglo pasado?
Durante años se intentó evitar la guerra con diplomacia, como el Plan de Acción Integral Conjunto de 2015 para reducir el uranio enriquecido. Además, invadir Irán es militarmente mucho más complejo que lo que fue Irak; es un país de 85 millones de habitantes con terreno montañoso y gran capacidad de misiles balísticos. Una invasión podría disparar el precio del petróleo al bloquear el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del crudo mundial. Creo que ahora confluyeron los factores y Washington ya no tuvo la certeza de que el programa iraní se detendría.
-Hablemos de la gente. ¿Cómo afecta esta crisis a los derechos humanos y a las personas inocentes que están pagando el costo más caro de esta guerra?
El impacto sobre el pueblo iraní es profundo. En toda guerra moderna, la población civil termina pagando el mayor costo: víctimas, desplazamientos y cierre de servicios básicos. A esto se suma la crisis económica por años de sanciones. Además, ocurre durante el Ramadán, un mes de ayuno y comunidad familiar, lo que genera un impacto psicológico y social mayor. Las mujeres y niñas suelen ser consideradas "botines de guerra", lo cual vuelve el escenario aún más complejo.
-Se habla de los ataques actuales, pero ¿dónde quedan los derechos humanos de los iraníes que por 47 años han sido sometidos a masacres y represión por su propio régimen?
Es excelente esa pregunta. Irán es uno de los países que más utiliza la pena de muerte en el mundo, incluso contra adolescentes y jóvenes que se convierten en símbolos de oposición. El Estado responde a las protestas con represión sistemática, detenciones masivas y tortura. Activistas de derechos de las mujeres han sido arrestadas y azotadas por desafiar el uso obligatorio del velo. El pueblo iraní es víctima tanto de las tensiones geopolíticas externas como de un sistema político autoritario interno con una larga historia de impunidad.
-¿Cómo perjudica esta situación a vecinos como Kuwait, Arabia Saudita o Emiratos Árabes? ¿Estamos ante un efecto dominó?
Totalmente. Irán ha respondido con misiles y drones que han alcanzado incluso el espacio aéreo de Turquía. La guerra amenaza la principal zona energética del mundo; barcos petroleros han sido atacados y el turismo en ciudades como Doha o Dubái está nulo. Lo que ocurre en Irán rara vez se queda solo allí; impacta en la estabilidad política y obliga a los vecinos a tomar posición en bloques geopolíticos.
-¿Es beneficioso o preocupante que potencias como China, Rusia o Corea del Norte se mantengan al margen por ahora?
China busca estabilidad energética y pide desescalada para no interrumpir el flujo petrolero. Rusia ve a Irán como un socio estratégico frente a Occidente y se beneficia indirectamente del alza del petróleo. Pakistán intenta evitar que la guerra cruce su frontera mientras maneja sus propias tensiones internas. Corea del Norte utiliza el conflicto principalmente en un plano político y discursivo contra la presión occidental.
-Finalmente, Donald Trump mencionó que esto podría durar tres o cuatro semanas. ¿Es una estimación real o la guerra se alargará?
Es muy difícil predecir la duración porque no conocemos con exactitud la capacidad nuclear y misilística actual de Irán. Mientras algunos hablan de pocas semanas, otros analistas y expertos europeos estiman meses basándose en la posible entrada de actores como Hezbollah o Hamas, o si Irán opta por una estrategia de desgaste. La mayoría de las estimaciones sitúan el conflicto entre unas pocas semanas y varios meses.
