El Mundial de fútbol que arranca este jueves 11 de junio en Norteamérica es un momento de alto riesgo de adicción a las apuestas deportivas para los jóvenes y los jugadores con menos autocontrol, alertan asociaciones y expertos antes del inicio del evento.
"Esta fiesta colectiva es percibida como la ocasión de atraer a las apuestas deportivas a un público más joven, menos centrado en el fútbol en el resto del año", estima en declaraciones a la AFP el sociólogo francés Thomas Amadieu, autor de un libro sobre la adicción a los juegos que incluyen dinero.
En su opinión, el Mundial de fútbol es "un momento de riesgo" donde "la promoción de las apuestas es cada vez más eficaz", con un aumento de la publicidad, mayores premios y campañas mediante influencers.
"En unos años, las apuestas se han banalizado. Supone una gran evolución sociológica asociar la apuesta deportiva con el deporte y es muy difícil deshacer ese lazo. De la misma forma ocurrió con la asociación del cigarrillo y la noción de libertad, transgresión y placer que forjó la industria del tabaco, llevó muchísimo tiempo salir de ahí".
Thomas Amadieu - Sociólogo francés
"Pero algunos deportistas como Kylian Mbappé consideran que la asociación de su imagen y las marcas de apuestas deportivas es negativa. Las apuestas pueden generar además presiones importantes o comentarios agresivos en las redes sociales cuando los deportistas no rinden como se esperaba", subraya.
Los jóvenes como objetivo de las apuestas
En un evento de tanto impacto social, los jóvenes se encuentran muy expuestos a las apuestas en redes sociales o en el espacio público. En el Reino Unido, buscando proteger a los menores, se prohíbe publicidad de casas de apuestas desde cinco minutos antes a cinco minutos después de los partidos, una medida que desde algunas asociaciones se considera un buen paso aunque insuficiente.
"Debería ser desde una hora antes a una hora después" de los partidos, tanto en redes sociales como en televisión, dice a la AFP Myriam Savy, responsable de la asociación Addictions France, que aboga también por impedir que estas empresas recurran al patrocinio como forma de circunvalar la legislación sobre publicidad.
Para Thomas Amadieu, las estrategias comerciales de estas empresas pueden ser una trampa incluso para adolescentes.
"Su cerebro no está maduro, así que tienen más opciones de perder el control. Van a jugar más de lo que querrían, a volver a jugar para intentar recuperarse, podrán contraer deudas, pedir préstamos, sufrir estrés, mentir a sus familias...", enumera sobre las posibles consecuencias.
"Iniciar a los jóvenes en el juego supone, para los operadores, asegurar una audiencia para muchos años", estima.
Legislación protectora
Otro sector de riesgo puede estar en los barrios más desfavorecidos, donde la promesa de dinero fácil puede resultar especialmente tentadora. "En los barrios populares hay mensajes que pueden actuar sobre algunos mecanismos: reconocimiento ante sus semejantes, escapar del día a día, ganar dinero rápidamente porque te hace falta", considera Amadieu.
¿Cómo se puede combatir el juego excesivo?
Las asociaciones abogan por legislar al respecto y limitar los cebos mediáticos y no tanto por confiar en la responsabilidad de las empresas, alguna de las cuales realiza por su parte campañas para alertar de los peligros de un juego excesivo.
"La industria responsable de los daños se presenta como la solución al problema, para limitar una regulación más protectora para los jugadores", destaca Amadieu.
"Cada vez más países restringen la publicidad y la oferta de los juegos, hacen regulaciones más contundentes", confía sobre la vía a su juicio más conveniente.
