Trabajadores humanitarios afganos vinculados a la ONU fueron arrestados el pasado sábado, en el oeste del país, por no llevar una barba lo suficientemente poblada, en contra de lo dictaminado por las autoridades talibanas, dijeron fuentes del sector humanitario a la AFP este lunes.
Los hombres, miembros de oenegés locales, fueron detenidos "porque llevaban la barba recortada o afeitada", indicó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), una agencia de Naciones Unidas, en unos mensajes internos.
Al menos 20 personas detenidas por sus barbas
Los hechos se produjeron en un centro de acogida situado en el puesto fronterizo de Islam Qala, cerca de Irán, según los mensajes comunicados a la AFP por dos trabajadores humanitarios.
Según otro empleado del ramo, "20 personas" fueron detenidas en total. Todas las fuentes pidieron mantener el anonimato por razones de seguridad.
Los arrestados fueron liberados el mismo sábado o el domingo, según la mensajería interna de la OIM.
La AFP contactó con la OIM y con el Ministerio para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, pero ninguno quiso hacer comentarios.
Exigen cumplir la ley islámica
Las autoridades talibanas, en el poder desde agosto de 2021, aplican una interpretación estricta de la ley islámica y exigen que los hombres lleven una barba "más grande que el puño".
Un responsable local, Ziauddin Taib, dijo no obstante a la AFP que "ningún trabajador de oenegé ha sido interpelado o encarcelado" pero que sí que lo fueron cinco funcionarios.
La ONU lleva a cabo numerosos programas humanitarios en Afganistán, a través de más de una decena de agencias y de oenegés locales.
Más sobre el régimen talibán en Afganistán
Desde su regreso al poder, el régimen talibán ha desmantelado los derechos humanos, afectando severamente a las mujeres, a quienes se les prohíbe estudiar, trabajar y transitar libremente.
Las libertades civiles están suprimidas bajo un estricto control social y códigos de vestimenta obligatorios para hombres y mujeres.
Aislado internacionalmente y sumido en una profunda crisis humanitaria y económica, el gobierno talibán gobierna mediante decretos punitivos y la vigilancia de la moral, consolidando un régimen teocrático que restringe cualquier disidencia política o expresión de diversidad cultural.
